21/12/2023
El 18 fue el Día Internacional del Migrante y pienso en cómo la migración me trajo a este mundo.
Mis abuelos maternos nacieron en Siria, ambos tuvieron que migrar a Venezuela cuando eran muy jóvenes.
Aunque ambos venían del mismo pueblo Sirio, fue en Venezuela que se conocieron mejor e iniciaron una relación que los llevó a tener una familia.
Por otro lado, mis abuelos paternos nacieron en China. Ya estaban casados y con dos hijos cuando tuvieron que migrar a Venezuela.
A mis 4 abuelos les tocó migrar, no fue una migración totalmente voluntaria. Sus motivaciones principales fueron escapar de la guerra, de la pobreza o simplemente buscar mejores oportunidades para sus hijos.
Mi papá y mi mamá nacieron en Venezuela, aunque ya provenientes de familias extranjeras migrantes.
Vivieron gran parte de su vida en ciudades distintas y se conocieron gracias a que ambos viajaron a otra ciudad de Venezuela a estudiar. Se casaron y de esa unión nací yo.
Trazar una línea desde el nacimiento de mis abuelos y sus migraciones, hasta mi nacimiento siempre me deja con una sensación de mucha impresión.
22 años después de que mis padres tienen a su primera hija, ella también decide migrar, y ellos migran conmigo.
Me gustaría decir que mi migración rompió el patrón y fue una migración con una elección libre, pero realmente no fue así. Fue una decisión premeditada en búsqueda de un lugar mejor para vivir dadas las condiciones de mi país.
Y así siguen los ciclos.
En Chile, un país diferente y a más de 4.000 kilómetros de distancia de Venezuela, conozco a mi pareja. Ambos nacimos en Venezuela, pero nos conocimos en un país totalmente diferente.
Dos personas, que estando en Venezuela probablemente no se hubiesen conocido, pero que en Chile sí lo hacen.
Pienso en cómo me tocó migrar a la misma edad de mi abuelo materno, pienso en las rutas y vidas de mis ancestros, pienso en lo cíclica que es la vida.
Pienso en cómo la migración me trajo a la vida y cómo también es algo que marca gran parte de mi identidad, de quién soy.
En estos 6 años me ha tocado resignificar muchas veces el concepto que tengo sobre ser migrante, un concepto que hoy en día lo abrazo con mucho amor.