21/08/2026
Cuando el camino estaba más oscuro o la cima se hacía más empinada, mi bicicleta —a quien llamo La Cariñosa— nunca me dejó desfallecer.
Siempre estuvo ahí, presta a acompañar e impulsar mis pedaleadas, sin importar dónde ni cuándo: bajo el sol, la lluvia, en la noche, por calles lúgubres o festivas.
La sensación de libertad que me regala no tiene comparación. Quizás por eso, al contemplarla bajo esta luz, la siento más que una bicicleta: iluminadora, casi celestial.
Una compañera de camino. Una máquina de libertad. Una historia que sigue avanzando.
JC Studio | Fotografía • Ciclismo • Libertad • Territorio • Luz