12/04/2026
| En el corazón verde de Sarapiquí, donde el río marca el ritmo de la vida, dos formas de andar el mundo se encuentran sin prisa.
De un lado, un hombre a caballo, cruzando el agua como lo han hecho generaciones enteras, guiado por la experiencia y la costumbre. Del otro, una lancha cargada de risas y conversaciones, avanzando con el pulso de los tiempos nuevos. No hay prisa, no hay conflicto: solo un instante compartido en medio de la corriente.
El río no distingue entre pasado y presente; los abraza por igual. Ahí, en ese cruce casi casual, se cuenta una historia silenciosa sobre convivencia, sobre la transición de lo tradicional a lo moderno, y sobre cómo, en lugares como Sarapiquí, ambas realidades siguen navegando juntas.
Quizás nadie en ese momento pensó que estaba siendo parte de algo especial. Pero la fotografía lo revela: no era solo un cruce en el agua, era un retrato vivo de identidad, de comunidad y de un tiempo que, lejos de desaparecer, aprende a fluir.