07/05/2025
Fragmento del libro “lamaletadetabla” que poco a poco os iré enviando, ya que lo escribí para realzar nuestra Extremadura desde mi modesta aportación, con la intención de decirle al mundo entero que somos mucho más que aquellos que nos han querido enterrar.
Extremadura, Canto de Tierra y Libertad
En el valle del Jerte, donde el agua susurra secretos al amanecer, más abajo se despiertan las tierras de barros que narran la antigua historia de la tierra.
Bravas sierras se alzan con orgullo sobre ondulados campos, y en cada cresta, se dibujan sombras de pueblos medievales, hechos para sacar postales vivas de rostros y recuerdos olvidados.
Entre circos romanos que murmuran leyendas y puentes hermanos que unen almas errantes, las verbenas de feria encienden la noche, mientras bares de copas ofrecen instantes donde se mezclan las tertulias cortas y las risas sueltas, ambas se funden en un eco de libertad.
Manos duras, surcadas por la vida, de campesinos de corazón noble, labran el presente en el barro y en la esperanza, mientras la gente, en su anhelo desesperado, clama a la autoridad un pasaporte para emigrar hacia horizontes que no son los suyos.
En cada rincón de esta tierra, la melancolía y la pasión se entrelazan, tejiendo en la penumbra un sueño eterno donde lo viejo y lo nuevo se confabulan en un canto a la esencia de vivir y soñar.
Extremadura: Legado de Tierra y Alma
De ganaderos y labradores, de pastores que, en su tiempo, se alzaron como conquistadores en tierras lejanas, llenando de gloria a España sin pedir nada a cambio. Sin alardear privilegios ocultos, sin levantar la voz ante el desdén, sólo forjaron leyendas con manos curtidas y espíritus humildes, hijos de una tierra que exige honor.
Conquistadores extremeños, gente del pueblo llano, sus hazañas se pagaron escuetamente y, años después de su adiós, se erige una estatua en la plaza para que el turista se pregunte, ¿Quién es ese caballero a caballo? Y un viejo, sin ira y lleno de memoria, responde con la dulzura de lo vivido: "El que hizo de España un imperio, donde hasta el sol se vuelve amigo de nuestro suelo, ya que no quiere ponerse si esta tierra está conquistada por España”
No fuimos los únicos en celebrar lo nuestro, la generosidad se convirtió en reto supremo, una filosofía que invita a compartir el don de un legado que no se mide en logros ajenos, sino en la nobleza de cada esfuerzo diario.
En el teatro de los sueños cotidianos la vida se escribe en cada rincón extremeño, en el suelo de un escenario humilde, donde el ocio se torna poesía y la belleza se encuentra en lo simple, en cada jornada que se viste de esperanza.
Codos que nunca cesan en el ir y venir, llenos de murmullos como de una colmena por la siesta al mediodía en sus tabernas, donde un vaso de vino se vacía y otro se llena, jornaleros sedientos reparan la jornada con un buen trago y de allí al cocido que se enfrían los garbanzos.
Son momentos donde lo insignificante se exporta, mientras lo esencial se acumula, sosteniendo la vida con su carga de sueños, luchas y silenciosa resistencia.
El Bellotero .