12/08/2020
🅓🅔🅣🅐🅛🅛🅔🅢
Ahora en tiempos donde no puedo andar girando por ahí, note que me volví mas detallista. Que me gusta lo de la librería, pero no cualquier cosa. Cuadernos cocidos, de tapa dura, paleta de colores entre marrones, bordo y dorado. Hojas punteadas, rayadas o kraft. Detalles. Puede que este mas susceptible, pero todo lo que me estuvo llamando más la atención en este tiempo, fueron los detalles.
En la tele publican que falleció repentinamente una famosa con el apodo de una flor, el as*****to por inseguridad de un repartidor (novio de una prima) y la película belleza inesperada. Detalles que aparecen al pasar de programa en programa, como una ráfaga. Llevándolo a la vida real, lo que trasciende cualquier pantalla, da a entender que el hecho de estar vivos o mu***os; es una cuestión de segundos, un detalle. Lo difícil de todo esto es encontrar el punto medio, porque siempre nos atraen los extremos. Pensar en un futuro o sentir la obligación de no quedarnos en el pasado si queremos progresar. Los detalles no tienen grises, son directos, concisos y ahí están. El problema es que ante tanta diversidad no los vemos, nos perdemos y nos cuesta valorarlos. Pero es lo que hace única a cada cosa e irremplazable a cada persona. Lo demás, es un simple decorado. Y acá estamos, girando y girando, sobre tres detalles que nos toca a todos: el amor, el tiempo y la muerte. Las leyes de atracción fundamentales que marca una película, para que la belleza inesperada salga a la luz, entre detalles de la vida.
Que por ser un detalle, no se minimice su grandeza de ser.