25/06/2026
Un grito al cielo.
Y si, grito con la voz desesperada, con la angustia de que el tiempo parchea, pero no cura. El tiempo blanquea, suaviza, pero no cura. Y no cura porque el tiempo no es mágico. Es cruel.
Hoy, 25 de junio de 2026, sumamos 18 años a una lista que crece cada año y avanza sin piedad, mirando atrás y dejando un futuro vacío. Pocas cosas podemos hacer ante la marcha de tal importante persona, La Madre, Mi madre. Si, la que me parió hace ya mucho tiempo, un frío sábado del mes de Enero… Es cierto que lo vínculos entre madre e hijos, hijas, son eternos. El hilo rojo se forma antes incluso de tu llegada. Hace tiempo leí que nuestra alma elige dónde nacer y con quien. Incluso que todo lo que nos sucede lo hemos elegido nosotros para aprender. No sé si será cierto. Lo que si se es que nací de una madre que ya no está. Que, como tantas otras personas, un ma***to cáncer de pecho se la llevó (quizás ahora hubiera tenido más opciones de sobrevivir) para siempre. Quizás mi enseñanza fue la de aprender la brevedad del tiempo. La consagración al YO por encima del resto porque todo camina sin esperarte un segundo.
Pero hoy es ese día, marcado en rojo en mi calendario personal. Ese día que el silencio me domina y las lágrimas siempre hacen presencia, quizás porque hubo un tiempo que tuve que ocultar como si jugara ala escondite. Hoy, 18 años después, sigo aquí recordándote. Regalándome este día para mí. Para comprarte tus flores favoritas y encenderte una vela…. Ahora sé que nuestra unión es eterna. Que esperas mi llegada, espero que dentro de mucho tiempo para iniciar otro ciclo vital y quizás con otro rol… hoy y sólo hoy te recuerdo con tristeza, la que cada minuto vivido hace 18 años se grabó en mi memoria a fuego porque hay días que cuando sale el sol y abres los ojos, tu vida cambia para siempre.