06/11/2019
Cuando te rindes ante ti mismo, tus rasgos de personalidad, peso, color de piel, cicatrices, marcas de nacimiento, TODO se funde, todas las barreras desaparecen ante la presencia de Dios@ en tu interior... Es como un buscador de luz (que eres tú mismo) guiando cada vez más cerca hasta ser reconocido en tu Alma. De repente se produce la consciencia, un orgasmo cósmico, la epifanía del Yo encontrándose con el Yo en su estado más puro.
Benditos los momentos de gracia, en que nacemos desnudos y nos reconocemos como NADA, libres de construcciones, que sólo levantan muros para volvernos esclavos y capataces de nuestro SER.
Bendita vida. Benditos los que me han prestado sus ojos de niños. Benditos porque todo ante mí se vuelve un milagro.
Cami :)
Michelle Cerdá 2019.