09/05/2026
Señalan a Alfonso “Poncho” Hernández de vivir del poder y operar como porro político en Fortin
*El entrenador arrastra acusaciones por amenazas, malos tratos y presuntas acciones de intimidación durante el gobierno de Gerardo Rosales Victoria
Fortín, Ver.- Alfonso Hernández Martínez (“Poncho”) volvió a quedar exhibido entre fuertes críticas ciudadanas por su historial de confrontaciones, amenazas y cercanía con el grupo político del exalcalde morenista Gerardo Rosales Victoria, administración donde pasó de entrenador deportivo a operador de presión y personaje señalado por vivir durante años de privilegios ligados al erario municipal.
Habitantes de Fortín recuerdan que durante el gobierno anterior el instructor se dedicó a amedrentar a ciudadanos y adversarios políticos sintiéndose protegido por funcionarios municipales, conducta que le generó una fuerte reputación de porro y conflictivo. Vecinos aseguran que constantemente utilizaba su cercanía con el poder para conducirse con soberbia, lanzar amenazas y actuar como si estuviera por encima de cualquiera que criticara al grupo político en turno.
El rechazo hacia Alfonso Hernández aumentó todavía más durante el reciente proceso electoral, cuando fue identificado por ciudadanos como uno de los encargados de hostigar y presionar a simpatizantes de fuerzas rivales para favorecer al candidato derrotado Eduardo Alonso García Viveros, alias “Pollos Charly”. Para muchos fortinenses, “Poncho” terminó convirtiéndose en símbolo del desgaste y las viejas prácticas de intimidación que caracterizaron al círculo cercano de Gerardo Rosales Victoria.
A pesar de intentar proyectar una imagen de promotor deportivo, ciudadanos cuestionan que durante años se acostumbró a vivir de beneficios políticos y espacios obtenidos mediante relaciones dentro del ayuntamiento, sin construir patrimonio propio y dependiendo siempre de apoyos ligados al poder público. Incluso reprochan que mientras presumía apoyo social, mantenía una actitud prepotente y oportunista frente a la población.
A las críticas políticas se suman los testimonios de exalumnos que lo describen como una persona grosera, altanera y ofensiva dentro de los entrenamientos. Jóvenes señalan que constantemente utilizaba insultos y humillaciones contra sus propios estudiantes, deteriorando todavía más la imagen de un personaje que hoy enfrenta un creciente rechazo social en distintos sectores de Fortín.