22/12/2024
Al ilustre y valiente amigo,
Le saludo con afecto y deseo que esté libre de cualquier enfermedad o preocupación. Hoy por la tarde, tuve una introspección acumulada. Mientras ponía mis pensamientos en un papel dirigidos hacia Lady Mariel, una súbita Epifanía se presentó ante mí. Fue una oleada de recuerdos del pasado que me hicieron deambular y razonar en cómo el tiempo puede cambiar nuestras vidas. En cómo crecemos y creamos una constante. Esta Epifanía fue una descarga para mi conciencia y provocó un recordatorio de agradecimiento. Ser un amigo generoso y desinteresado es difícil encontrar. Tuve la sensación que debía ser menos ingrata con mi alrededor y expresar un poco más. Sé que, se me conoce por las pocas palabras que logro decir, cuál risa de urraca podría emanar, y, el mejor instrumento que ayuda a mi pobre diálogo, además de una cámara, es, una pluma con tinta. Por eso me permito expresar mi aprecio a su apoyo y transparencia desde las lejanías del otro reino, eso es suficiente para sentir su empatía y respeto.
Detallo que, en la misma Epifanía, con sinceridad, confieso que tuve también un sentimiento de absurdidad. Un sinsentido e indiferencia de la vida me invadió, quiero decir, percibí una desconexión. No sé si es causa de mi afección mental, o, un regalo que me debía Dios por haberle cantado en el sublime coro, ese que no cometió equivocaciones jamás en ninguna misa. Estos detalles son los que provocan mi sentimiento, desastroso y la esperanza al unísono, eso me enseña a cómo vivir.
Este año para mí ha sido un vaivén de luz, encuentro inherente concluir: el propósito en la vida, es subjetivo.
Por eso quise escribirle, para recordarle eso, para saludarle y para decirle que le estimo mucho.
Deseando que estas fechas sean su mejor fortuna y disfrute de la compañía de sus seres amados.
Quiero despedirme ahora deseándole un próximo año de oportunidades y posibilidades. Que se llene de sabiduría, compasión y amor.
Con gratitud y amistad
- Carta escrita a Landero en la madrugada