Empecé en este camino de la foto porque valoro los recuerdos, las memorias. Desde hace mas de 20 años con las cámaras análogas buscaba encontrar ese lazo entre momento y recuerdo.
Los retratos y paisajes fueron mis inicios.
Siempre poniendo retos, llegando hasta donde el equipo me dejaba llegar y en su momento de límite buscar la manera de romper esas limitaciones.
La familia es el motor que me llevó a buscar siempre dar lo mejor, pues el tiempo pasa, los momentos no se repiten, los eventos no vuelven a suceder.
Desde hace más de 8 años se me dio la oportunidad en el futbol, siendo el club de Rayados donde empecé a tomar fotos en cancha.
Estando en el estadio, bajo la lluvia, con frío, debes de conservar la concentración y no perder detalle de lo que sucede. Una milésima de segundo es la diferencia entre una buena foto y cientos descartadas.
He cubierto todas las finales locales de ambos equipos desde aquel tricampeonato de CONCACAF del club Rayados en el Tec. Podría platicar de la energía que se siente en cada uno de esos partidos, de estar ahí capturando la historia.
Al seleccionar un fotógrafo para el momento cumbre de su amor, los novios contratan al cómplice que habrá de reflejar su amor, de capturar ese brillo de la novia y picardía del novio. No sólo es un proveedor, es un amigo; el fotógrafo debe de ser intrépido, creativo y respetuoso de los deseos de sus clientes, sin embargo, debe de ir más allá.
Busco siempre conocer a las parejas que me invitan a sus bodas, para entregarles algo personal, algo único, que se vean reflejados en las fotos; que guarden para siempre el amor de ese día, el amor de ellos, el amor de quienes los acompañaron.