09/04/2026
My father sent me this reflection, he said âyouâre not turning 65 but it appliesâ; he sure was right đ€
Thank you Lord for another year đ€
âA los 65 años uno empieza a comprender que la vida no se mide por lo que logrĂł tener, se mide por los abrazos que todavĂa puedes dar, por los amigos que quedan cuando todo va a cambiar. AprendĂ que tener razĂłn no siempre vale una discusiĂłn, porque hay batallas que se ganan y aun asĂ dejan destrucciĂłn.
AprendĂ que el tiempo pasa mĂĄs rĂĄpido de lo que creĂ, ayer soñaba con el futuro y hoy recuerdo lo que vivĂ. DescubrĂ que muchas cosas que parecĂan esenciales eran cargas innecesarias, disfrazadas de ideales. La juventud quiere velocidad, la madurez quiere paz, porque cuando el reloj avanza, prendes lo que de verdad amas.
No me impresiona el dinero, ni los tĂtulos ni el poder, me impresiona una persona que sepa agradecer, me impresiona quiĂ©n es leal cuando no hay nada que ganar, quien te llama porque quiere y no porque va a necesitar. He visto amores eternos que duraron un verano, y amistades silenciosas que me sostuvieron la mano. He visto gente muy pobre con riqueza en el corazĂłn, y gente llena de lujos muriendo en la soledad de un salĂłn. Con los años comprendĂ que el orgullo sale caro, que pedir perdĂłn a tiempo, evita mĂĄs de un naufragio, tambiĂ©n aprendĂ que cambiar no es traicionarse jamĂĄs, es tener la inteligencia de corregir y avanzar.
Hay quienes envejecen sin crecer en realidad, acumulando calendarios sin aprender a madurar. Yo ya no busco aplausos ni aprobaciĂłn de los demĂĄs, porque la paz mĂĄs importante es la que encuentras al descansar. Si pudiera darle un consejo al joven que un dĂa fui, le dirĂa ama mĂĄs despacio, vive mĂĄs cerca de ti. No persigas tantas sombras, no sacrifiques tu paz que al final de la jornada eso no regresa mĂĄs, y cuando llegue la noche del Ășltimo atardecer, espero haber sido recordado mĂĄs por amar que por tener, porque despuĂ©s de tantos años de triunfos, pĂ©rdidas y dolor, la Ășnica riqueza verdadera sigue siendo el amorâ.