08/05/2026
Estas fotos no son vandalismo. Son un archivo histórico.
No hubo partido. Y la culpa no es de quien prendió la pólvora.
Esto no nació anoche, ni de lo que pasó con el dueño — eso solo fue la mecha. Viene de años. De finales perdidas por negligencia, por jugadores sin sangre ni profesionalismo, por decisiones directivas que nunca entendieron lo que representaban. La mayoría de los trapos anoche no mentían — todos nombrados. Porque esta hinchada sabe exactamente dónde están los culpables y quedó demostrado que no le tiembla la mano para señalarlos. En ningún momento hubo intención de atentar contra la integridad del equipo rival, su hinchada ni ningún asistente.
En el fútbol los únicos que nunca pierden son los jugadores. Cobran, se van, los contratan en otro lado. El jugador profesional tiene todos los riesgos cubiertos contractualmente. El hincha tiene todos los riesgos descubiertos emocionalmente. Y aun así vuelve. Aun así empuja.
Tantas finales perdidas no son mala suerte. Son un patrón. Y los patrones tienen causas. La gente ya no pudo separar lo deportivo de lo institucional y cuando una hinchada llega a un “clásico” de copa continental pensando en la dirigencia y no en el juego, el daño ya no es superficial — es estructural. Y eso no es irracionalidad de la tribuna. Es la señal más clara de que algo se rompió en un nivel muy profundo.
Una hinchada que cancela su propio partido no está destruyendo su club. Está destruyendo la versión del club que no reconoce como suya. Esa distinción importa. Y los que no la entiendan difícilmente pueden aportar a la solución.
La identidad del DIM nunca vivió en las oficinas — nunca les perteneció. Siempre vivió en la tribuna, en la calle, en los barrios, en las familias que la heredaron de generación en generación, en los pueblos y corregimientos. Lo que se perdió fue el puente entre esa identidad viva y la institución que debería encarnarla. La hinchada ya no está brava. Está lúcida. Y esa diferencia es fundamental. La rabia se disipa. La lucidez produce consecuencias.
Estuvimos ahí. Y lo que se vivió anoche no tiene vuelta atrás. Esto no es el final del DIM. Es el final del DIM de ellos.
📷 R.OJO