11/01/2022
.
Está sábado pasado compartí un hermoso taller, donde nos permitimos volver a entregarnos, a confiar en un otr@
Esta confianza no está librada al azar, ni tampoco se deja al imaginario de lo que cada un@ cree que debería ser. De hecho es algo sobre lo que trabajamos mucho.
Cuánta responsabilidad delego en un otro@, cuando me entrego a confiar sin haber consensuado pautas, de cómo quiero ser tratado, de qué formas elijo para que se me respete. Más allá de que el terapeuta debe plantear cómo va a ser el espacio que dispone para trabajar.
Saber que cómo paciente soy quien va a determinar qué límites quiero que se trasciendan y que Eso es lo válido muy por sobre el saber del terapeuta es algo que deja el poder donde corresponde, en el paciente, que viene a buscar un espacio para tratar lo que necesita ser acompañado.
Mi sentir como paciente es lo que decide que quiero para mi cuerpo y que no.
Así sé que el proceso puede detenerse cuando lo necesite o puede ir hacia el lugar que esté requiriendo.
Darnos ese lugar no es una tarea fácil por muy lindo que suene.
Incluso, cómo terapeuta, creo que dar ese lugar también requiere mucho trabajo personal, dejar de lado todo eso que creemos que tiene que ser de determinada forma.
En el rol de terapeuta también hay entrega, a ser guiados por quien mejor sabe y siente lo que pasa en tu cuerpo (Vos mism@), acompañarte sin querer cambiar nada, aceptando todo como se presenta, es un montón !! y requiere ponerlo a prueba para afianzarnos en que cuando a veces sentimos que no estamos haciendo nada, estamos haciendo todo lo que podemos, y que ese cuerpo hoy se va aprendiendo a confiar más en sí mism@.
Esa persona que va aprendiendo a respetar sus pulsos no será la misma, y eso en gran medida es parte de una sesión, que el paciente aprenda más de sí mism@
Para mi estos encuentros son de magia pura, acompañar a los participantes a descubrir su propia magia es algo que me fascina. No hay nada que te dé que no estuviera antes en vos, lo estamos descubriendo juntos.
Todos pueden aprender a acompañarse con amor.
El contacto es algo mágico que en estos tiempos es necesario recuperar.