20/10/2024
Hoy después de varios años puedo asumir que en aquellos primeros momentos de maternar pude refugiarme en la sabiduría de la naturaleza sin saberlo.
Mi cuerpo no registraba nada del tema, mi mente mucho menos... Pero sí había algo que me daba seguridad en mi... El constante contacto y observacion de los animales me hizo, inconscientemente, sentirme uno más, un mamífero más.
La sensación de "este cachorro depende de mi para sobrevivir" no la olvidaré jamás. Estaba siendo esa perra, esa yegua que sabían perfectamente que necesitaba su bebé, sin instrucciones, sin concejos. Una mezcla de amor y supervivencia afloraban en esos tiempos.
Hoy mi cachorro tiene 8 años y cada vez me va necesitando menos para su supervivencia, pero cada vez van creciendo más los momentos de contemplarlo...
Gracias hijito por darme tremenda vivencia.