27/09/2018
Me estuve sintiendo muy distante de la realidad desde que comenzó el año. Sentía que el cambio en mi rutina era demasiado grande para que yo pudiese soportarlo, creo que hubo una semana en donde llegaba a casa y todos los días tenía una sesión de llanto por 2 horas sintiendo que todo me pesaba y que no iba a poder salir. Recurrí a muchas cosas para poder relajarme, hablé con mucha gente, todes diciéndome cosas distintas para poder mejorar. Hablando con una persona especial sobre esto, llegué a la conclusión que una de las prioridades en mi vida es la música. Sentí que volvía a ver en colores mientras oía a Mon de fondo cantando con su corazón, me sentí otra vez viva y feliz de poder estar presenciando nuevamente un concierto. La música es una de las mejores cosas que me pasó, hay tantos/as artistas allá afuera que es inevitable no tenerla como prioridad en mi vida. La música en vivo me hizo sentir muchísimas cosas, destacando en pensar que tal vez solo necesitaba unas dos horas disfrutándola yo para que todo volviera a tener sentido para mí. Agradezco al universo poder disfrutar de la música en vivo, de darme la oportunidad de hacerlo las veces que quise y pude. También le agradezco al universo por la señorita , que con su música me hizo ver las cosas de otra forma y darme a conocer un género musical que nunca di con profundidad.
En un momento del concierto, ella dijo "no quiero que acabe el concierto" y todas las personas a mi al rededor concordaron con ella. Fueron dos horas de pura magia, me sentía en una reunión familiar con buena música y mucho baile. Siento que desde esa noche me levanto más animada y así va a ser hasta el resto del año. Que bonita la sensación de sentirse en casa estando lejos de la propia; bailando, cantando y sacando fotos creé un hogar por unas horas.
Redondeando, que viva la música en todos sus estilos musicales y viva las oportunidades de disfrutarla en vivo.
@ Teatro Gran Rex