21/10/2025
—Dale, dale, que te va a ir bárbaro. Solo tenés que subir una foto por día, ¡es re fácil! —La voz aguda de Barbi se me metió por el auricular, taladrándome.
Yo estaba tirada casi encima del escritorio, con la compu suspendida y la cabeza más pesada que el plomo. El celular que sostenía en mi mano vibraba con notificaciones que me daban cero ganas de mirar.
—No, Barbi, ya te dije que no —resoplé, dándole un trago a mi mate, que ya estaba lavadísimo—. Es que no es solo la foto, ¿entendés? Es el reel, la story y el hashtag. Todo lo que hay que usar para que el algoritmo no me ignore...
Escuché su suspiro del otro lado, ese de "no te entiendo, amiga". Yo la veía a ella, tan suelta, tan de subir veinte historias al día con la cara de su perro y diez mil likes. Yo no, yo solo quería sacar fotos: de la luz, de una sombra rara, de la gente caminando. Fotos que se sintieran.
—Mirá, Rochi —me interrumpió con un tono más firme—. Si vos no te hacés viral, no existís. Es así, es la regla. Si no, tenés que ir a un curso de Community Manager, que es gente que sí sabe de eso.
Casi escupo el mate.
—¿Community Manager? —pregunté, sintiendo un n**o en el estómago—. ¿No podemos decir "administrador de redes", che? ¿Todo tiene que ser términos en inglés que no sé pronunciar? Y no, no quiero ser eso. Yo no quiero manejar comunidades, quiero sacar fotos.
Me levanté, arrastrando los pies hasta la ventana. La tarde estaba gris, con esa luz difusa que tanto me gustaba. Apoyé la frente en el vidrio frío.
—Me embola, boluda. Me embola esta vida de Instagram. Es todo de mentira, todo por el like. Yo lo único que quiero es que una foto me hable al oído, no que me grite en la cara para que la miren tres segundos.
Al final, corté sin decirle chau. Dejé el celular boca abajo, como si pudiera ahogar el ruido. Agarré mi cámara y salí a la calle. No saqué ninguna foto pensando en subirla. Solo caminé, buscando esa luz gris y difusa.
Cuando saqué esta foto, sentí ese alivio chiquito. Ahí estaba yo. Y no había un solo like en kilómetros.
PD: Y acá estoy, subiéndola a Instagram. En fin, ¡la hipocresía!