10/10/2024
Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.
(2 Timoteo. 1:12).
Reflexión: En Mateo 14: 22-31 Jesús nos da una lección de confianza “En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.
Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.
Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.
Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma!
Y dieron voces de miedo.
Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.
Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!
Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”
Necesitamos confiar nuestras vidas al único que puede parar las tempestades que nos azotan, al único que nos puede hacer caminar por las aguas turbulentas que nos quieren ahogar, Jesús quiere que caminemos por encima de las aguas del pecado, de los vicios, de la tristeza y de toda la maldad que nos ahoga, con los ojos puestos en Jesús, con la confianza plena en que Él no nos va a dejar hundirnos.
Solo Jesús es capaz de salvarnos, solo Él puede tranquilizar las tormentas más devastadoras que puedan pasar por nuestras vidas.
Jesús puede hacer posible lo que pensamos que es imposible, así que dejemos de dudar, dejemos de ser hombres de poca fe, y rindamos humildemente nuestra vida delante de Jesús, para que él nos sostenga, para que nos haga caminar sobre las aguas hasta llegar a la tierra firme donde podremos estar en paz, libres, curados, caminando bajo la gracia de Dios y bajo sus brazos Poderosos y amorosos.
Hagamos como dice el apóstol Pablo en
2 Timoteo. 1:12 reconozcamos ante Dios que somos pecadores, que solos no podemos, pero confiamos y sabemos que tenemos un Dios Poderoso que guiará nuestras vidas hacia las aguas tranquilas.
Creamos fielmente en el Señor.