Carlos Felipe Arnedo

Carlos Felipe Arnedo 📷 Fotógrafo de naturaleza aficionado.
📝Escritor de relatos y cuentos regionales de la llanura chaqueña.

Participamos en el torneo "Chaco juega" de Padle.  Representando al Ins. Jaime Zapata. Resistencia. Chaco. República Arg...
25/08/2026

Participamos en el torneo "Chaco juega" de Padle. Representando al Ins. Jaime Zapata.
Resistencia.
Chaco.
República Argentina.
Fomentemos el deporte.

Recuerdos: cabalgata relevando un circuito de turismo rural.Jurisdicción de Pampa del Indio.Comarca Bermejo (Chaco-Formo...
24/08/2026

Recuerdos: cabalgata relevando un circuito de turismo rural.
Jurisdicción de Pampa del Indio.
Comarca Bermejo (Chaco-Formosa).
República Argentina.
Cuidemos la ruralidad

Cardenal Común (Paroaria coronata). Belleza total. Villa Bermejito.Chaco.República Argentina.Cuidemos el ambiente y la b...
23/08/2026

Cardenal Común (Paroaria coronata). Belleza total.
Villa Bermejito.
Chaco.
República Argentina.
Cuidemos el ambiente y la biodiversidad.
Foto de archivo.

Curioso. Trepador Gigante (Xiphocolaptes major).Jurisdicción de El Colorado.Comarca Bermejo (Formosa -Chaco).República A...
23/08/2026

Curioso.
Trepador Gigante (Xiphocolaptes major).
Jurisdicción de El Colorado.
Comarca Bermejo (Formosa -Chaco).
República Argentina.
Cuidemos el ambiente y la biodiversidad.
Foto de archivo.

VIENEN LOS AMERICANOSParaguay... hermoso país, de hermosa gente. ¡Qué bien pasé los dos años que trabajé allí en la obra...
23/08/2026

VIENEN LOS AMERICANOS

Paraguay... hermoso país, de hermosa gente. ¡Qué bien pasé los dos años que trabajé allí en la obra de Yací reta y en el proyecto de la represa de Corpus!
Residí casi todo ese tiempo en la ciudad de Encarnación, frente a la capital de Misiones, Posadas. La mayor parte del trabajo fue en la represa de Yacyretá, pero lo realizado para la segunda, fue más emocionante, en lo paisajístico, en lo aventurero.
Conformábamos un grupo humano muy heterogéneo, en el que, naturalmente, primaban los paraguayos. Los encargados y responsables del trabajo éramos cuatro. Dos argentinos y dos paraguayos. Nuestro calculista, un holandés, tipo rubio, ojos celestes, pelado pese a sus jóvenes veintidós años. En su área era brillante, pero muy ingenuo. Se llamaba Albert.
Un mayor (RE) del ejército paraguayo ganó una licitación para realizar la ubicación, deslinde y amojonamiento de varias líneas, en ambas márgenes del Río Paraná, o sea en territorio paraguayo y argentino, en la zona de Itacuá – Candelaria. Ellas servirían de apoyo topográfico a unos americanos que harían trabajos de geofísica precisos y los realizarían desde un barco.
El tiempo apremiaba, pues, a más tardar, llegarían en quince días y el trabajo era arduo y lento. Para movilizarnos por el río, moviéndonos de una costa a la otra, utilizamos una lancha a motor. El campamento central se ubicaba en el lado paraguayo, desde donde el holandés se comunicaba conmigo (que estaba en la lancha fiscalizando todo), y con los otros ubicados en ambas márgenes, por medio de radios “walkie-talkie”.
Los tres últimos días, lo pasamos oteando aguas abajo, por donde vendrían. La ansiedad por terminar antes que ellos llegaran, nos tenía a todos sobre ascuas. En especial, al holandés.
Una de esas tardes. Estaba yo con dos ayudantes en la lancha, del lado argentino. Acababa de comunicarme por radio con Albert, cuando a los lejos divisé un barco de los habituales que solían pasar. Inmediatamente me surgió una idea, tomé la radio, y con voz nerviosa e imperativa me conecté nuevamente con Albert y le comuniqué que venían los americanos...
-¡Vienen los americanos! –grité.
–Atájalos, que no pasen de largo-.
Albert, que se encontraba calculando en una mesa con la radio al lado, al enterarse de mi preocupación, saltó, tomó un jalón con un banderín en la punta y corriendo fue hasta la barranca, muy alta por cierto y por el apuro casi se cayó. En el momento en que pasó el barco empezó a agitar el palo desesperadamente y a gritar desgañitándose. Los del barco lo saludaban desde lejos, quizás preguntándose porque tanta efusividad.
Los peones, mientras tanto, al darse cuenta de la broma, pues eso era, se revolcaban de la risa en el suelo.
Albert tardó todavía unos minutos en percatarse de su burlesca situación. Luego se puso muy colorado y se dirigió a su asiento muy ofendido. Cuando llegué no me dirigió ni una mísera mirada.
El barco era uno de los que colocan y arreglan boyas.

Libro: Más allá del Bermejo
Autor: Carlos Felipe Arnedo

Practicando arqueria en Resistencia.Chaco.República Argentina. Fomentemos el deporte.
23/08/2026

Practicando arqueria en Resistencia.

Chaco.
República Argentina.
Fomentemos el deporte.

Paisajes del riacho El Porteño. Estar demasiado cerca del agua....¿Qué figura descubren en ésta fotografía?Foto archivo....
23/08/2026

Paisajes del riacho El Porteño.
Estar demasiado cerca del agua....¿Qué figura descubren en ésta fotografía?
Foto archivo.
Jurisdicción de General Guemes.
Formosa.
República Argentina.
Cuidemos la naturaleza.

#

Zorzal Chalchalero (Turdus amaurochalinus). Cantando a la sombra.Villa Bermejito.Chaco.República Argentina.Cuidemos el a...
22/08/2026

Zorzal Chalchalero (Turdus amaurochalinus). Cantando a la sombra.
Villa Bermejito.
Chaco.
República Argentina.
Cuidemos el ambiente y la biodiversidad.
Foto de archivo.

¡CUIDADO... MAJANES!  RelatoVerano de 1975. Los campos formoseños eran todavía mayoritariamente fiscales. En claro proce...
22/08/2026

¡CUIDADO... MAJANES!
Relato

Verano de 1975. Los campos formoseños eran todavía mayoritariamente fiscales. En claro proceso de privatización. Los ganaderos, normalmente los que poseen mayor extensión, los más apurados en obtener sus títulos definitivos, emprendían los trabajos que la entonces Dirección de Tierras Fiscales les imponía.
Lo más necesario y urgente era la mensura para saber hasta dónde llegan sus posesiones, poder alambrarlas y realizar cualquier mejora, como chacras, represas, pozos, agua, molinos, etc., dentro de la propiedad. Se han realizado mejoras fuera del predio por no cumplir con este requisito. Esto originó problemas importantes a los involucrados.
Don Miguel Albornoz era uno de los adjudicatarios. Digo era porque fue hace ya largos años y no por otra causa.
Ocupaba un campo de más de doce mil hectáreas de las cuales le adjudicaron en propiedad unas seis mil seiscientas que había que delimitar y amojonar. Para este trabajo me contrató.
Está ubicado en el centro-oeste de la provincia, al norte de la localidad de Estanislao del Campo. El ochenta por ciento está cubierto por monte, destacándose el alto sobre los albardones de los riachos que lo cruzan, como son el Tatú Piré, el Pavao y principalmente el Porteño, los cuales contribuían a mantener una humedad óptima que le otorgaba condiciones muy buenas para la cría de ganado. Don Miguel se dedicaba exclusivamente a esto. Más de cinco mil cabezas pastaban en los esteros y playas, llamadas así por los lugareños a apreciables extensiones de praderas rodeadas de los mencionados montes.
Para deslindar hacíamos picadas de un metro de ancho, volteando todo ejemplar de la flora local.
Gran trabajo nos daban los colosales quebrachos, urundais, algarrobos, vistosos guayacanes, tortuosos itines, peligrosos palos borrachos, todos árboles grandes de hasta veinte metros de altura y gran espesor, que cansaban a los hacheros hasta la extenuación. Había ejemplares que demandaban hasta alrededor de dos horas de intenso trajín durante las cuales uno de los participantes, el hombre, se «dormía» —según expresión popular mientras el otro, el árbol se moría lentamente.
El personal era mayoritariamente formoseño, salpicado por algún chaqueño y algún correntino.
Trabajábamos desde el amanecer hasta las últimas luces del día. Cortábamos al mediodía una o dos horas, tiempo que utilizábamos para almorzar y sestear un rato. Como en esta zona abunda el monte y no la selva, significa que para guarecernos del sol y dormitar nos debíamos acostar bajo la sombra del tronco. Como éste no era muy grueso —para sombra, no para hacharlo— había que rotar acompañando el movimiento del sol.
Uno se acostumbra enseguida. El monte, a diferencia de la selva, tiene árboles con hojas pequeñas y carece de enredaderas y lianas en general, y por ende, los rayos solares penetran formando pequeños haces de luces, llamativas, sí, pero molestas a la hora de la siesta.
El trabajo, no sólo por lo rudo en sí, sino también por lo extenso en tiempo, era agotador para todos, menos para Cabalín, el correntino, bautizado así por los compañeros que se inspiraron en su gran obsesión por cazar un jabalí. Ellos, en su jerga popular local, llaman “cabalín” al jabalí, “majan” o “chancho del monte”. En Formosa, mayoritariamente, existen dos especies. Versados en el tema aseguran que hay seis en total.
Cabalín se levantaba todos los días una hora antes que los demás y salía a cazar. Lo mismo hacía a la noche. Nunca traía algo.
Una mañana, alrededor de las once y media, hicimos un pequeño alto en el trabajo; estábamos tomando tereré -mate frío-, cuando noté que los peones se quedaron tiesos, con el oído atento. Al repetirse esto, les pregunté qué pasaba.
-Me parece que el bicho –por el tigre- anda cerca, me dijo uno.
Acostumbrado a que la gente de campo trate de atemorizarme, no les creí y les contesté con una broma.
Al rato, terminado el tereré, cada uno de ellos se distribuyó a lo largo de la picada para realizar distintas actividades. Unos, a recoger jalones, otros, a buscar agua, sus herramientas, etc. Cabalín y Ramón fueron a la punta de la picada a continuarla. Yo estaba a unos veinte metros en el cruce con un senderito por donde accedíamos al campamento situado a unos ochocientos metros cerca de una aguada. El tipo de monte que cruzábamos era más bien bajo, achaparrado, muy tupido y con algunos árboles altos. Monte de palo azul. En la punta, había un árbol de unos cinco metros de alto.
Cuando los miré, alertado por no escucharlos trabajar, vi que estaban atentos a algo y segundos después me llamaron.
-Escuche- dijo Cabalín.
Paré la oreja y oí un ruido, -tum-tum-tum., que se trasladaba en sentido perpendicular a la picada.
-¿Qué es? -pregunté.
-Es el tamborero que guía a la piara –me contestó Cabalín.
-Andá a cazar uno –ordené y él, presto, partió con mi escopeta.
Me quedé con Ramón junto al árbol de la punta de la picada y con mi perra, una cocker spaniel que me acompañaba a todos mis trabajos. Le pregunté a Ramón si no había peligro de que los chanchos vinieran hacia nosotros. Él me dijo que era muy difícil. Por si acaso, le recomendé que de ocurrir, levantara a mi perra hasta la copa del árbol, pues los majanes podrían matarla. Aseguró que así lo haría.
Terminamos esta conversación, cuando sonó un tiro. Casi de inmediato, un ruido fuerte y peculiar, ramas rotas, corridas, todo en segundos. Al darme cuenta, Ramón ya estaba en lo más alto del árbol y la perra en el suelo.
Enseguida reaccioné, se la pasé y subí también. Justo a tiempo. Quince a veinte majanes pasaron atropellando todo lo que obstaculizaba su paso.
Sonó otro tiro y otra tanda cruzó casi alcanzando a uno de los peones que, de un gran salto, alcanzó a agarrarse a una rama. Tania, mi perrita ladraba desaforadamente e intentaba bajarse; por suerte, Ramón lo evitó decididamente. Los majanes la hubieran matado y aparte se hubieran “empacado”, situación en que se vuelven muy peligrosos.
Minutos después todo pasó y apareció Cabalín lo más orondo pidiendo ayuda para faenar a dos que había cazado.-
¿Qué pasó? El muy tonto interpuso a los majanes entre él y nosotros. Estos al huir, enfilaron hacia donde estábamos ubicados.
Todo terminó con una gran comilona con relatos de cada experiencia vivida.

“Se dormía”, expresión local, se refiere a que el hachero monotoniza su trabajo cuando el árbol le da... trabajo.

Majanes: chancho del monte, pecarí labiado.

Libro: Más allá del Bermejo en formato PDF
Autor: Carlos F. Arnedo

Taguató Común (Buteo magnirostris).El Colorado.Comarca Bermejo (Formosa-Chaco).Territorio ideal para la observación de a...
22/08/2026

Taguató Común (Buteo magnirostris).
El Colorado.
Comarca Bermejo (Formosa-Chaco).
Territorio ideal para la observación de aves silvestres.
República Argentina.
Cuidemos el ambiente y la biodiversidad.
Foto de archivo.

Dirección

Resistencia/Chaco
El Colorado

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Carlos Felipe Arnedo publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Atajos

Compartir

Categoría