15/09/2025
"Mi nombre es José Antonio Cácere, soy trabajador policial de la ciudad de La Plata y desde hace más de seis años estoy preso, condenado a prisión perpetua por un hecho del que soy inocente.
El 22 de octubre de 2011 detuvimos, por orden de un juzgado, a una persona llamada Ariel Canisso. Al día siguiente, lamentablemente falleció en una celda.
Lo primero que quiero remarcar es que:
👉 La asesoría pericial oficial realizó la autopsia y determinó que Canisso no presentaba golpes ni lesiones compatibles con una agresión.
👉 Lo que sí se acreditó fue su cuadro clínico previo, con patologías cardíacas y respiratorias, agravadas por consumo de co***na y diazepam, que son las que terminaron provocando su muerte.
👉 Incluso la foto de legajo penitenciario muestra con claridad que no tenía marcas ni signos de violencia.
👉 Los detenidos que compartieron la celda con él declararon que jamás fue golpeado.
A pesar de estas pruebas claras, en el juicio se le dio más valor a una supuesta pericia realizada por Omar Ledesma, perito de parte propuesto por una asociación de derechos humanos.
Esa pericia fue elaborada únicamente a partir de una fotografía, sin acceso al cuerpo, sin rigor científico y llena de frases especulativas como "podría tratarse de un golpe" o "posiblemente un traumatismo".
El Tribunal Oral N.º 1 de La Plata me condenó junto a otros compañeros, pero hay puntos graves que no pueden dejar de decirse:
El fallo no fue unánime: un juez votó en disidencia, reconociendo que no había pruebas para condenarme.
Se tomaron como válidos testimonios de familiares y allegados del fallecido, lo cual claramente afecta la objetividad.
El Tribunal de Casación, tiempo después, reconoció que no existió golpiza, y absolvió a dos policías. Sin embargo, en una decisión incomprensible y contradictoria, mantuvo mi condena a perpetua.
Hoy mi caso está en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Expediente CSJ 001980/2023-00, Secretaría N.º 3).
La asociación Inocente Colectivo interviene como amicus curiae, aportando fundamentos jurídicos sólidos para demostrar mi inocencia y pedir la nulidad de este fallo.
Esta injusticia no solo me afecta a mí. Afecta a mi esposa, a mis hijos, a mi familia que hace más de seis años carga con esta ausencia. Yo siempre actué dentro de la ley, cumpliendo con mi deber de policía, y hoy estoy pagando con mi libertad algo que no hice.
Por eso pido que se conozca la verdad, que se difunda mi historia, y que la Corte Suprema pueda reparar este error histórico que me destrozó la vida."