15/07/2019
Dicen que si vivís en Posadas (Aunque seas foráneo, como es mi caso), en alguna oportunidad debés visitar el balneario "El Brete" y tomar unos verdes.
Para quienes no son de la ciudad, se trata de un espacio recreativo y, debe ser uno de los tramos de la costanera de Posadas con mayor concurrencia en verano y, en épocas invernales como ésta, durante la tardecita, para ver el sol.
Una tarde cualquiera, pasaba por la zona en cercanía al ocaso y me maravilló como el atardecer coloreaba el lugar. Debía inmortalizarlo en imágenes.
Claro está que no tengo un talento innato en las artes plásticas, tampoco en el dibujo. Sólo contaba con mi humilde Canon 60D y un lente fijo Yongnuo de 50 mm y todas las ganas que puede tener un mero aficionado a la fotografía. Pero algo debía hacer.
La tarde era fría, no tanto como días anteriores, pero lo suficiente para optar por un mate para acompañar la tarde. Lo invité a mi siempre incondicional amigo Juan Pedro para que me acompañe y emprendimos la marcha.
Tal vez si, el fría había menguado bastante que al llegar al lugar terminamos casi acalorados, pero eso no impidió que nos sentáramos a preparar la tan amada infusión. Con facturas de un reconocido supermercado de la ciudad de por medio, empezamos a charlar de cosas típicas de aficionados a la fotografía y me fue dando consejos que aplicó en sus producciones y que le sirvieron. El sol seguía alto, por lo que aprovechamos para tomar tranquilos los mates, sentados lejos del muelle, por un rato.
No sucedió una hora, que intuí que era el momento de buscar un punto estratégico para disparar unas fotos. Como en todo, uno debe conocer muy bien su herramienta de trabajo, debe saber sus bondades y sus limitaciones, debe saber todo lo que puede hacer y hasta donde llegar. En mi caso, la lente me limita muchas cosas, pero me beneficia en muchas otras y era el momento idóneo para potenciar sus virtudes y disimular sus carencias.
Había muchas personas, turistas algunos, otros citadinos del lugar que aprovecharon el clima agradable para escaparse del calor de la estufa y del encierro al que el frío de los días previos los había hostigado. También estaban los estudiantes que ya empezaban a practicar para la tradicional "Estudiantina", parejas enamoradas, niños correteando, jóvenes paseando a sus perros, etcétera.
Tuve muchas dificultades (debido a las limitaciones técnicas que mencioné anteriormente), alguna que otra frustración, pero no obstante, algunas historias interesantes pude inmortalizar.
Nobleza obliga aclarar, no es mi especialidad la foto de paisajes, pero con un poco de esmero y dedicación, algo bonito puede salir.
Espero lo disfruten más que mi relato. Buena semana para todos.