28/12/2025
Hoy, 28 de diciembre, cumplimos un año en casa, y pocos saben lo simbólico que es para mí que esté lloviendo sin parar.
Debo confesar que esperaba que, a esta altura, hubiéramos podido avanzar más con ciertos detalles estéticos de nuestro hogar, tengo muchos planes para esta casa. Ayer pensé en eso con cierta desilusión cuando me percaté de la fecha.
Pero a la madrugada, cuando empezó a llover torrencialmente y Geo buscó calma en mi cama, pude sonreír y recordar lo afortunados que somos, sabiendo que estamos juntos en un lugar seguro, donde la única preocupación es chequear que no hayamos dejado alguna ventana abierta o cosas en el patio.
Es que las últimas casas en las que vivimos dejaron cierto trauma, sobre todo la última. Y me había olvidado de lo mucho que disfrutaba la lluvia antes de eso. Me había olvidado de la magia de los barquitos de papel, de las botas de lluvia y del chapoteo.
Así que hoy celebramos nuestro primer aniversario en nuestra casa así, bajo la lluvia y soplando una velita en un muffin que hornearé en un rato. Solo que esta vez al soplar, en vez de pedir algo, voy a agradecer por mi deseo cumplido y porque los problemas de la casa se irán solucionando con tiempo, ganas y pintura.
Hoy la lluvia no aterroriza, solo moja y abraza. Y yo celebro este hogar imperfecto, pero nuestro.