25/03/2016
Dejame que te cuente una historia que fue verdad, la historia de un pueblo que un día se alzó al unísono en el grito de NUNCA MÁS.
En un lugar del mundo, un día hubo algunos que decidieron que ser feliz estaba prohibido, que pensar era peligroso y que hablar merecía ser castigado. Un grupo armado por señores que nunca entendieron la belleza en el arte, ni el amor impoluto en una brisa de verano. Marcharon por la plaza y golpearon, golpearon, mataron y se llevaron a chicos que jugaban a la paz, mi hijo fue uno de ellos.
En ése lugar del mundo unos pocos podían andar, ése lugar se convirtió en algo que hoy no me permito olvidar.
(…)Con el cuerpo lastimado, las ideas inquietas y la soledad revoleteando me tuvieron, no les gustó lo que vieron cuando me negué a callar mi voz. Cuando les dije que a hasta no poder enterrar a mi hijo, lo iba a seguir buscando porque la vida es algo que ellos no les pertenecía.
(…)Ya no siento el dolor, ni me quedan lágrimas que llorar. Hoy sé que mis días terminan acá, lejos de la vida que hasta hace un tiempo tenía.
Solo espero hijo que donde estés nos volvamos a encontrar.
Te ama, mamá.
“Carta de mamá.”
Buenos Aires, 1978
Autora: Ana Clementina Salazar