Todo comenzó el 20 de septiembre del año 2012 cuando fui contratada por primera vez para realizar una sesión de fotos de una quinceañera. Para ese entonces, ya había creado mi perfil en Facebook con mi propio nombre y entre mis amigos y conocidos fui llegando a más personas. Decidí estudiar Comunicación luego de haber pasado toda la secundaria escribiendo poesías, cuentos cortos y un libro person
al. Leer y escribir me convirtió en una persona muy detallista, que no se olvida de ningún momento especial, por eso, luego de caer en mis manos una cámara (en mi primer trabajo de Beca Servicio en mi universidad), comprendí lo cuan valioso era recordarlo todo de la mejor manera, por eso continúe con la insistencia de aprender para recordar todas las cosas buenas que me pasaban como amante de las memorias. Luego de unos años, decidí ayudar a recordar los momentos especiales de otras personas y me inicie como fotógrafa. Fotografiar significo para mi ser parte de la historia de mi familia paterna. Mi bisabuelo fue el primer fotógrafo extranjero en trabajar en Bolivia, Luigi Domenico Gismondi fotografío a muchas identidades públicas y contemporáneas, sobre todo a la ciudad de La Paz. Su estudio fotográfico continua vigente en la misma ciudad hace más de 100 años y no cesa de cumplir su labor. Actualmente llevo cuatro años tomando diferentes fotografías en distintos momentos y eventos, cuento con ayudantes y asistentes que saben darme la ayuda técnica y gráfica, además de suplirme en algunas ocasiones. Disfruto mucho de hacer lo que hago, trabajo cada día para hacer de este emprendimiento una mejor manera de hacerte ver las cosas dulces, de carácter suave y natural, manteniendo siempre ese estilo neutral con el que me he identificado a la hora de hacer la fotografía retratal de la que me enamoro día a día. Me considero dichosa de haber podido tener experiencias con otras ramas del arte que me han llevado hasta aca, donde decidí quedarme por ahora y hacer lo que disfruto continuamente.