02/11/2025
En 2024 , después de titularme oficialmente como Profesor de Educación Media en Historia y Geografía, en búsqueda de oportunidades laborales, me fui a mi natal ciudad de Los Ángeles, en el valle precordillerano de la Región del Bío Bío. En esta ciudad y en pleno invierno, asumí el desafío de reemplazar al profesor titular de la asignatura de "Historia, Geografía y Ciencias Sociales" de 8° básico a II° medio, además de los electivos de "Educación Ciudadana" y "Geografía, territorio y desafíos medioambientales" en III° y IV° medio, en el Colegio Teresiano de Los Ángeles, perteneciente a la Corporación Educacional Teresiana de la Compañía de Santa Teresa de Jesús. (Sí, mucha referencia católica en una ciudad que, desde el Norte te da la bienvenida con la Cruz Diocesana del Tercer Milenio desde el 2004 y desde el Sur con una escultura de Santa María de los Ángeles de finales del siglo XIX). Aquí también hizo clases uno de mis maestros universitarios, Don Félix Briones, por lo que simbólicamente esta experiencia también era un llamado a honrar sus enseñanzas.
En general fue una experiencia, muy nutritiva profesionalmente. Me sentí bien recibido y pude hacer mi trabajo como me gusta, dignificando y poniendo en valor esta profesión (que cada día es menos valorada por la sociedad, los estudiantes, los directivos de las escuelas/colegios/liceos y los organismos dedicados a la educación), siempre agregando algo más que sólo contenidos, siempre tratando de ser una guía en valores y el desarrollo de habilidades.
A modo de agradecimiento a los estudiantes, les regalé a cada curso una las cartas que se ven en las fotos (todas y cada una compuestas a mano por quien escribe), también repartí y regalé un par de posters de mi trabajo de investigación acerca de Hualpén, como un símbolo de mi paso por el colegio. En el último día y como mi despedida del establecimiento, les toqué una pieza de Trompe como muestra de gratitud, por permitirme ser parte de su proceso de aprendizaje, dejandoles expresados mis deseos de éxito y superación en sus vidas.
Gracias a todos los que trabajan en el Colegio Teresiano, por recibirme y hacerme sentir uno más, a pesar de mi corta estancia.
Aunque ya había trabajado en aulas (siendo ayudante académico en la Universidad y haciendo reemplazos siendo Licenciado en Educación), esta vez fue diferente, porque fue mi primer trabajo como profesional titulado, marcando el inicio de un camino que continúa y del que no me arrepiento de haber comenzado.
Como conclusión a este post, sólo agregar la siguiente reflexión:
Es bonito ser Profesor cuando existe vocación, aunque haya que nadar en contracorriente de un Sistema que cada día se pone más difícil para quienes trabajamos profesionalmente en esto, sobre todo para los recién egresados de una carrera tan saturada como Historia y Geografía. Para ustedes colegas, mi convicción está en el aporte que podemos ser al presentar estas ciencias como motivación del aprendizaje, individual y colectivo. Herramientas esenciales para comprender lo que fuimos, para pensar en lo que somos y con ello trazar la ruta para alcanzar una meta que nos lleve a lo queremos ser, como personas primero y luego como sociedad.
Gracias por su lectura.