31/03/2026
Hubo un momento en mi vida en que tuve que vender mi cámara.
No por elección…
por necesidad.
Y con ella sentí que se iba algo más que un objeto.
Se iba una forma de ver el mundo.
Pasaron años.
Silencio.
Distancia.
Hasta que un día alguien me dijo:
“La cámara va a volver.”
Tres semanas después… volvió.
La misma.
A mis manos.
Hoy no vuelvo a hacer fotos como antes.
Hoy vuelvo con otra mirada.
Más presente.
Más consciente.
Más real.
Vuelvo a fotografiar matrimonios.
No como eventos…
sino como ritos que merecen ser recordados.
Si sientes que tu historia es algo más que una celebración,
conversemos.
📷 Agenda 2026 abierta