23/07/2026
EL MILAGRO DE ENCÉFALO MELITIS.
Un caso extraordinario:
Se trata del Niño Pedro Gross Posada, hijo adoptivo del Dr. Narciso M. Gross, ciudadano cubano, y Doña Lola Posada de Gross, hija a su vez,de una sobrina del padre Marianito. El niño Pedro Gross nació en Hungría. En 1956, cuando las célebres manifestaciones anticomunistas de Budapest contra el Secretario del patido. Ernesto Gero, que estaba triunfante con Imre Negy. Erno llamo las fuerzas para que ayudaran aplastar el movimiento. Los Rusos entraron con 200.000 hombres y 2.500 tanques de guerra. Entre los 30.000 húngaros que perdieron la vida, Calleron los padres del niño Gross, quien poco tiempo después con otros niños Huérfanos fue llevado a Cuba y allí adoptado legalmente por los esposos Gross Posada.
Una noche el niño dormía mientras sus padres atendían una visita. De repente se apareció al salón, gritando desesperado: mamá, yo no tengo cabeza; que se hizo mi cabeza? Estaba como loco. Inmediatamente fue conducido a una clínica donde los médicos de turno diagnosticaron una ENCÉFALO-MELITIS..., pero, para mayor seguridad recomendaron que se llevara al Dr. N.N. el mejor especialista cubano, recién llegado de Alemania. Este acudió al momento y confirmó el diagnóstico de sus colegas. Entre tanto el niño había entrado en coma. Sin embargo, lo inyectaron y lo aislaron, por ser la enfermedad muy contagiosas. El Especialista, en vista del caso tan especial, no quiso retirarse de la clínica; y para consolar a la madre que de rodillas con su esposo, junto al lecho del enfermo, lo encomendaba al Padre Marianito, le decía que era preferible que el niño muriera, porque de no, quedaría loco o ciego, o ambas cosas.
Cuando el enfermo, desesperado daba a entender con la mirada y movimientos, que le dolía fuertemente la cabeza, la madre le ponía en su frente un retrato del padre Marianito que siempre llevaba con ella. A eso de las dos de la mañana, el médico examino al niño y dijo que no tenía mas de una hora de vida. Pero lo que sucedió fue lo contrario: minutos después, el niño dio un grito. El médico, visiblemente asustado, acudió en seguida; la madre creyendo que había llegado el momento decisivo, le apretó fuertemente la cabeza con el retrato del Padre Marianito empuñado; le pidió al padre Marianito que, si no era voluntad de Dios devolverle la vida, se lo llevará sin dejarlo sufrir. Más el niño se incorporó y llamó a la madre.
"Esto es imposible, señora, exclamó el médico: yo no creo en milagros; pero, lo que veo, no tiene explicación a la luz de la ciencia ".
El niño salió de la clínica , al día siguiente, perfectamente curado y no le quedó lesión alguna.
El milagro causó tal revuelo en Cuba, dada la prestancia de la familia Gross, que allá son devotos del padre Marianito y a su alma le tienen encomendada la libertad de la martirzada Nación. Texto tomado del libro vida de Mariano de Jesús Euse Hoyos.
El autor pbro. Ignacio Yepes Y.
Foto:Tomada de una parroquia de la Arquidiosisis de Medellín.