Chivas Pasión y Cultura

Chivas Pasión y Cultura Bienvenido! Este perfil es un homenaje a las chivas, patrimonio nacional de Colombia.

La Guacamaya: de Andes a YarumalVemos en esta fotografía a La Guacamaya, una escalera International Harvester L-160 mode...
11/08/2026

La Guacamaya: de Andes a Yarumal

Vemos en esta fotografía a La Guacamaya, una escalera International Harvester L-160 modelo 1952, que por muchos años hizo parte de las múltiples chivas del municipio de Andes (Antioquia), donde estuvo afiliada a Coonorte.

Durante su permanencia en Andes, La Guacamaya prestó servicio en numerosas líneas y veredas del municipio, haciendo parte del transporte rural de la época. Su carrocería, con la característica decoración multicolor de las chivas de Andes, refleja el estilo que tuvieron estos vehículos durante buena parte de finales de la década de 1990.

A comienzos de la década de 2000, La Guacamaya fue vendida al municipio de Yarumal, en el Norte de Antioquia, donde actualmente aun esta. A pesar del cambio de propietario y de municipio, conservó su nombre y continuó afiliada a Coonorte.
Con el paso de los años, la antigua cabina de Inter modelo 52 fue reemplazada por una más moderna, por una de International 4700 modelo 1996 "Pico de Loro" y es ya de color verde. Actualmente presta servicio desde Yarumal hacia los municipios de Anorí, Campamento, Amalfi y Briceño, además del corregimiento de Ochalí.

La fotografía conserva, por tanto, una etapa de la historia de La Guacamaya: la de su época en Andes, cuando todavía recorría las líneas de este municipio con su antiguo conjunto de International Harvester L-160 de 1952 que ya es historia. La posterior transformación del vehículo no significó el final de La Guacamaya, sino el paso de una generación de chiva a otra, manteniendo vivo su legado.

El Vacan:Hay carros que, más allá de cumplir una labor, terminan convirtiéndose en parte de la cultura, la historia y la...
08/08/2026

El Vacan:

Hay carros que, más allá de cumplir una labor, terminan convirtiéndose en parte de la cultura, la historia y la memoria de un pueblo. Con el paso de los años dejan de ser simplemente vehículos de transporte y pasan a representar una época, unos caminos y las personas que estuvieron ligadas a ellos. El Vacan es uno de esos carros.

Este Ford F-600 modelo 1959, perteneció desde nuevo y hasta finales de la década de 1990 al municipio de San Vicente Ferrer (Antioquia), siendo su más famoso y recordado dueño el señor Antonio Gallego Marín, conocido por los sanvicentinos como Toño Vacan. Don Antonio fue un hombre reconocido por su humildad y por su vocación de servicio a la comunidad, quien, a pesar de los tropiezos que pudieran suceder, nunca dejó de recorrer las vías de este pueblo. La adquisición de este carro significó para don Antonio un importante esfuerzo: con dinero prestado y a fuerza de trabajo duro logró hacerse con el carro, pagarlo y comenzar a trabajar en él. Durante sus años en San Vicente, El Vacan estuvo afiliado a la Sociedad Transportadora de San Vicente y recorrió buena parte de la región. Sus rutas lo llevaron por las diferentes veredas del municipio y también hacia Rionegro, Medellín, Concepción y Alejandría, haciendo parte de la cotidianidad de las comunidades que dependían de estos vehículos para comunicarse con los pueblos vecinos.

Pero la historia de El Vacan no estuvo marcada únicamente por el trabajo que desempeñó. Con los años, también se ganó un lugar en la memoria de los sanvicentinos por su imponente apariencia. Es recordado como una de las escaleras más bonitas que tuvo San Vicente, algo que tenía mucho que ver con el gusto, la dedicación y el cariño de don Antonio con su carro. Durante la década de 1990, lucía numerosas luces, lujos y una característica consola de sonido roja, muy propia de aquellos años, que junto con su decoración le daba una personalidad inconfundible, haciendo de El Vacan el carro predilecto para los paseos de la comunidad.

Después de varias décadas recorriendo los caminos de San Vicente, llegó el momento de que El Vacan continuara su historia en otros lugares. A finales de los años 90 fue vendido para Marinilla, donde permaneció durante algunos años. Posteriormente pasó al municipio de La Unión, aunque su permanencia allí también fue breve. Su recorrido continuaría hasta Guarne, municipio al que llegó hace más de 15 años y donde ha permanecido desde entonces. En Guarne comenzó una nueva etapa para este Ford. Allí fue pintado de rojo y rebautizado como “El Navegante”, dejando atrás los colores y el nombre con los que durante tantos años había sido conocida en San Vicente. Allí pasó a estar afiliada a Sotragur, entidad bajo la cual actualmente presta servicio en la ruta Guarne–Rionegro.

Su historia es, en buena medida, la historia de muchas de chivas antioqueñas: vehículos que han cambiado de municipio, de colores, de nombre y de propietario, pero que continúan rodando mientras conservan en su carrocería las huellas de los caminos que han recorrido.

Hoy, más de 65 años después de su fabricación, el antiguo El Vacan continúa trabajando en las carreteras de Antioquia. Cambió su identidad, pero no su esencia de vehículo de servicio. Y detrás de su actual nombre de El Navegante permanece la historia de aquel carro que durante tantos años fue parte de la vida y del transporte de San Vicente Ferrer.

Coonorte, una empresa al servicio del departamentoA comienzos de la década de 1960, recorrer las carreteras del Norte An...
05/08/2026

Coonorte, una empresa al servicio del departamento

A comienzos de la década de 1960, recorrer las carreteras del Norte Antioqueño era una tarea reservada para hombres de experiencia y vehículos capaces de enfrentar largas jornadas sobre vías destapadas. En aquellas rutas prestaban servicio varias empresas que, con esfuerzo y dedicación, mantenían comunicados a los municipios de la región. Entre ellas se encontraban Transportes Caucasia, Transportes Arango de Yarumal y Transportes Cuartas, compañías que durante años escribieron importantes capítulos en la historia del transporte regional. Fue precisamente la unión de estas empresas y de sus propietarios la que dio origen a un proyecto cooperativo que cambiaría para siempre la historia del transporte en Antioquia.

El 22 de agosto de 1964, dieciséis propietarios de buses y escaleras constituyeron oficialmente la Cooperativa Norteña de Transportadores Ltda. "COONORTE" Desde sus primeros años, las chivas fueron protagonistas, recorriendo rutas como Medellín–Yarumal, Medellín–Caucasia, Medellín–Campamento y Medellín–San Andrés de Cuerquia, llevando pasajeros, encomiendas, mercados y esperanza a poblaciones que dependían de estos vehículos para mantenerse comunicadas.

La escalera que aparece en esta fotografía es un fiel testimonio de aquella época. Su aviso frontal de COONORTE recuerdan los años en que la cooperativa comenzaba a consolidarse sobre el esfuerzo de aquellos pioneros que comprendieron que la unión era el camino para ofrecer un mejor servicio a las comunidades.

Más de seis décadas después, ese sueño cooperativo sigue recorriendo las carreteras de Antioquia. Lo que comenzó comunicando principalmente al norte del departamento, hoy conecta gran parte del territorio antioqueño. Las rutas de COONORTE llegan a municipios del Norte, Oriente, Nordeste, Magdalena Medio, Bajo Cauca y Suroeste, llevando diariamente miles de pasajeros y manteniendo vivo el propósito con el que fue fundada en 1964: unir a los antioqueños a través del transporte. La cooperativa también extendió su presencia a municipios de departamentos vecinos como Córdoba, Caldas, Boyacá y Tolima.

Pie de fotografía: Una hermosa escalera International modelo 1946 K7, que en su momento cubria las multiples rutas que ha caractarizado a Coonorte.
Es de destacar que este carro sigue vigente, ya con una latonería mas moderna de Inter 4700 modelo 1999 y ya radicado en el muncipio de Toledo (Antioquia)

El Rey de Oriente, Guarne (Antioquia). Ford F-600 modelo 1960.Una de las chivas más representativas del Oriente Antioque...
02/08/2026

El Rey de Oriente, Guarne (Antioquia). Ford F-600 modelo 1960.

Una de las chivas más representativas del Oriente Antioqueño es, sin duda, El Rey de Oriente. Desde hace más de 25 años hace parte del patrimonio rodante del municipio de Guarne, donde ha tenido una importante historia al servicio de la comunidad.

Afiliada a la empresa Sotragur, ha cubierto durante todos estos años la ruta Guarne – Rionegro, además de prestar servicios de paseos, turismo y transporte especial, convirtiéndose en una fiel compañera de miles de viajeros.

Su impecable presentación, el cuidado de cada detalle y el talento plasmado en su decoración desde hace tantos años la han llevado a ser una de las chivas más admiradas del departamento, alcanzando el primer lugar en varias ediciones del tradicional Desfile de Chivas y Flores de Medellín, reconocimiento que refleja el compromiso de sus propietarios por conservar viva esta expresión del patrimonio transportador antioqueño.

Hoy, El Rey de Oriente continúa recorriendo las carreteras con el mismo orgullo que la ha caracterizado durante décadas, llevando en cada viaje el nombre de Guarne y manteniendo viva una tradición que hace parte de la identidad de Antioquia.

El Halcón, orgullo rodante de Guarne.Este imponente Mercury M-600 modelo 1960 presta sus servicios en el municipio de Gu...
31/07/2026

El Halcón, orgullo rodante de Guarne.

Este imponente Mercury M-600 modelo 1960 presta sus servicios en el municipio de Guarne, en el Oriente antioqueño. Afiliado a Coopetransgur, diariamente recorre las carreteras que comunican la zona urbana con veredas como Yolombal, Guapante, La Enea y muchos otros sectores rurales, manteniendo viva una tradición que durante décadas ha sido fundamental para la movilidad de las comunidades campesinas.

Con su impecable presentación, su vistosa decoración y el cuidado con el que ha sido conservado, El Halcón es una muestra de que las chivas siguen siendo mucho más que un medio de transporte: son patrimonio, identidad y motivo de orgullo para sus propietarios, conductores y para todo un municipio.

El Apolo 11Entre las chivas que marcaron historia en el transporte en el Oriente antioqueño, está El Apolo 11, un Ford B...
30/07/2026

El Apolo 11
Entre las chivas que marcaron historia en el transporte en el Oriente antioqueño, está El Apolo 11, un Ford B-600 modelo 1969 “Piragua” cuya trayectoria se ha extendido por más de cinco décadas recorriendo las carreteras de Antioquia. Desde nuevo perteneció al municipio de Rionegro, donde fue afiliado a la empresa Rápido Medellín Rionegro. Durante cerca de cuarenta años cubrió de manera ininterrumpida la tradicional ruta Rionegro – Medellín por Santa Elena, un recorrido que durante décadas fue fundamental para la comunicación entre el Oriente Antioqueño y la capital del departamento.
Para cientos de viajeros fue un compañero habitual de camino, pero también desempeñó un papel fundamental en el transporte de flores, encomiendas, mercados y toda clase de productos que diariamente descendían desde las montañas del Oriente hacia Medellín.
Una de las escenas más recordadas por quienes lo vieron recorrer esta carretera era la de El Apolo 11 bajando por las laderas de Santa Elena con el capacete completamente cargado de flores, mientras se dirigía hacia La Placita de Flórez, en pleno centro de Medellín. Allí eran comercializadas las flores cultivadas por los campesinos de la región, convirtiendo a esta chiva en un importante vínculo entre el campo y la ciudad. Durante décadas, esa imagen hizo parte del paisaje cotidiano de la carretera y permanece viva en la memoria de muchos habitantes del Oriente Antioqueño.
Durante esos años, el nombre El Apolo 11 se hizo inseparable de la ruta Rionegro–Medellín. Sin embargo, pocos conocen el origen de este único nombre: Corría el año 1969 cuando salió completamente nuevo del concesionario, listo para ser carrozado como escalera. Su propietario aún no había decidido cómo llamarlo y buscaba un nombre que lo distinguiera. Coincidencialmente, ese mismo año el mundo seguía con atención la llegada del hombre a la Luna durante la misión espacial Apolo 11. Fue entonces cuando tomó una decisión que con el paso del tiempo se convertiría en una de las anécdotas más recordadas del vehículo. Al bautizar la chiva pronunció una frase que quienes lo conocieron conservaron en la memoria:

“Este carro se llamará El Apolo 11, únicamente porque esta es la mentira más famosa que se le ha dicho a la humanidad.”

Aquellas palabras reflejaban la convicción personal de su propietario, quien no creía que el hombre hubiera llegado a la Luna. Con el paso de los años, más allá del motivo que dio origen a su nombre, El Apolo 11 terminó convirtiéndose en una de las chivas más reconocidas de la región, hasta el punto de que hoy su denominación hace parte inseparable de su historia.

Hacia el año 2009, luego de una extensa trayectoria en Rionegro, el vehículo fue vendido al municipio de Giraldo, en el Occidente antioqueño, donde continuó prestando servicio durante aproximadamente diez años. Posteriormente llegó al municipio de El Carmen de Viboral, iniciando una nueva etapa dedicada principalmente a los servicios turísticos. Años después pasó a manos de sus actuales propietarios, una familia de la vereda Santa Rita, en el municipio de San Vicente Ferrer, desde donde continúa recorriendo las carreteras antioqueñas prestando exclusivamente servicios de turismo.
Más de medio siglo después de haber salido del concesionario, El Apolo 11 sigue en funcionamiento, conservando no solo su presencia en las carreteras, sino también la historia de una época en la que las chivas fueron mucho más que un medio de transporte. Su paso por Rionegro, Giraldo, El Carmen de Viboral y San Vicente Ferrer demuestra cómo estos vehículos han sabido adaptarse al paso del tiempo, permaneciendo como parte viva del patrimonio rodante de Antioquia

La Colimocha, recuerdos del transporte de JardínFord F-1 modelo 1950. Esta hermosa fotografía, tomada en 1985, nos trans...
29/07/2026

La Colimocha, recuerdos del transporte de Jardín

Ford F-1 modelo 1950. Esta hermosa fotografía, tomada en 1985, nos transporta a una época en la que las tradicionales escaleras hacían parte indispensable de la vida cotidiana del Suroeste Antioqueño. La protagonista es La Colimocha, una de las más recordadas chivas del municipio de Jardín, hoy convertida en un valioso recuerdo de un vehículo que lamentablemente ya no existe.

Propiedad del señor José María Marín "Cadáver", esta escalera estuvo afiliada durante muchos años a la empresa Transportes Suroeste Antioqueño. Su ruta habitual comunicaba a Jardín con Riosucio (Caldas), recorriendo una carretera de enorme importancia para la época, pues constituía uno de los principales corredores que enlazaban a Antioquia con el Eje Cafetero y el resto del país.

Por esta vía se movilizaban diariamente numerosos pasajeros y grandes cantidades de carga, razón por la cual La Colimocha pasó de contar con cuatro bancas a cinco, buscando responder al creciente movimiento comercial y de viajeros que caracterizó aquellos años.

A mediados de la década de 1990, el vehículo fue vendido y salió definitivamente de Jardín con destino a la región de Urabá. Allí continuó prestando servicio durante algún tiempo, hasta que finalmente fue abandonado, desapareciendo para siempre.

Hoy, La Colimocha permanece únicamente en la memoria de quienes la vieron recorrer las carreteras antioqueñas y en fotografías como esta, que permiten conservar viva la historia de una de las escaleras más emblemáticas que tuvo el municipio de Jardín.

La Calandria, el fin de un guerrero del NordesteHubo un tiempo en que el rugir de su motor anunciaba el comienzo de una ...
28/07/2026

La Calandria, el fin de un guerrero del Nordeste

Hubo un tiempo en que el rugir de su motor anunciaba el comienzo de una nueva jornada por los caminos del Nordeste antioqueño. Hoy solo queda el silencio, pero quienes la conocieron difícilmente pueden olvidar a La Calandria, un Ford F-600 modelo 1955 que durante años hizo parte de la vida cotidiana de la región.
Propiedad de don Ramón Lopera "Ramoncito", estuvo afiliada a Flota Nordeste, recorriendo las carreteras que comunicaban Yolombó, Yalí, Vegachí, el corregimiento de Portachuelo y Amalfi. Como tantas escaleras de la época, no solo transportó pasajeros; también llevó mercados, encomiendas, ilusiones y el fruto del trabajo de cientos de familias. Su imagen quedó especialmente ligada al transporte de leche, una labor que durante años la convirtió en una compañera inseparable de los productores de la región. Madrugada tras madrugada recorrió los caminos del Nordeste, formando parte de una rutina que muchos aún recuerdan.
Pero todo en la vida tiene su ciclo y su final, y para La Calandria ese momento llegó hace ya más de veinte años. Desde entonces permanece abandonada en un parqueadero del barrio La Espiga, en Yolombó, donde el tiempo ha ido dejando su huella sobre una carrocería que alguna vez recorrió incansablemente las carreteras de la región.

Quien la observa hoy puede ver un vehículo vencido por los años; quienes la conocieron en sus mejores tiempos ven algo muy distinto. Ven un carro que ayudó a comunicar pueblos, impulsó el trabajo del campo y acompañó el esfuerzo diario de innumerables familias.
Porque, al fin y al cabo, las escaleras también escriben historia. Y aunque La Calandria dejó de recorrer los caminos hace mucho tiempo, su recuerdo continúa vivo en la memoria de quienes alguna vez usaron sus servicios para transportarse en las agrestes montañas del Nordeste Antioqueño.
Fotografía de Buses Modernos y Antiguos

El Calamar, patrimonio rodante de San Vicente FerrerHay vehículos que trascienden su función de transportar pasajeros o ...
27/07/2026

El Calamar, patrimonio rodante de San Vicente Ferrer

Hay vehículos que trascienden su función de transportar pasajeros o carga y terminan convirtiéndose en parte de la historia de un pueblo. Ese es el caso de El Calamar, una de las escaleras más representativas de San Vicente Ferrer (Antioquia), cuya trayectoria ha acompañado durante cerca de siete décadas el desarrollo del municipio.
Se trata de un Ford F-600 modelo 1955, que llegó nuevo a San Vicente Ferrer en 1956 y que hoy por hoy hace parte del paisaje y patrimonio de este municipio.
El Calamar ocupa un lugar destacado en la historia empresarial de la región, ya que fue uno de los primeros vehículos con los que la entonces Sociedad Transportadora de San Vicente inició sus operaciones, empresa que con el paso de los años daría origen a la actual Sotrasanvicente y Guatapé La Piedra, convirtiéndose así en protagonista de los primeros años del transporte organizado en el Oriente.
Durante décadas recorrió las carreteras del Oriente antioqueño prestando servicio de pasajeros y carga. Cubrió rutas entre San Vicente Ferrer y Medellín, Rionegro, Concepción y Alejandría, además de comunicar el casco urbano con las numerosas veredas del municipio. Gracias a ese constante servicio, miles de personas viajaron en él, convirtiéndolo en un vehículo familiar para varias generaciones de sanvicentinos.
Su historia también es la historia de una familia. Fue adquirido en Medellin por don Isidoro Gallego, quien lo llevó casi nuevo al municipio en 1956. Años después, la responsabilidad de administrarlo pasó a su hijo, Hernando Gallego, quien permaneció al frente de la escalera durante un largo período y desde finales de la década de 1990, su propietario es Mauricio Gallego, hijo de Hernando y nieto de Isidoro, manteniendo vivo un legado familiar que ya supera los sesenta años. A lo largo de su historia recibió diferentes nombres, reflejo de las distintas etapas que vivió: primero fue conocido como El Sagitario, posteriormente como El Pirata, más tarde El Monarca y, finalmente, El Calamar, nombre con el que ha permanecido hasta nuestros días y con el que es ampliamente recordado.
Aunque los tiempos han cambiado y las líneas de pasajeros ya quedaron atrás para El Calamar, este continúa prestando servicio. Actualmente realiza una ruta de carga entre San Vicente Ferrer y la Central Mayorista de Antioquia, además de participar en recorridos turísticos y servicios especiales, demostrando que aún sigue siendo un vehículo activo y plenamente funcional.
Las dos fotografías aquí presentadas, separadas por casi 35 años, no solo muestran la transformación estética de una escalera, reflejan también la permanencia de una historia que ha sabido conservarse a través del tiempo gracias al compromiso de una familia y al cariño de todo un pueblo.
Más que una escalera, El Calamar es un patrimonio rodante de San Vicente Ferrer, un testimonio vivo del transporte tradicional antioqueño y una pieza invaluable de la memoria colectiva del municipio.
¿Qué recuerdos conserva de El Calamar? ¿Viajó alguna vez en él o tiene alguna anécdota para compartir? Será un gusto leerla en los comentarios.

"El Cordobés"Hay vehículos que cumplen una función. Y hay otros que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en...
24/07/2026

"El Cordobés"

Hay vehículos que cumplen una función. Y hay otros que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en parte de la memoria de un pueblo.

Entre las escaleras que hicieron historia en el municipio de Concepción (Oriente Antioqueño), pocas son tan recordadas como El Cordobés, un vehículo que durante casi seis décadas acompañó el desarrollo del municipio y se convirtió en parte del paisaje cotidiano de sus habitantes.
Su primer y más reconocido propietario fue don Emilio Gallego, concejal y destacado líder cívico de Concepción, quien adquirió nuevo este Ford F-600 modelo 1959, en este mismo año, vehículo que con el tiempo se convertiría en una de las escaleras más emblemáticas del municipio. Bautizado como El Cordobés, su nombre rendía homenaje al general José María Córdova, prócer de la Independencia y héroe militar nacido en Concepción, una de las figuras más ilustres de la historia antioqueña. Desde entonces permaneció al servicio del municipio durante 58 años, siendo una de las primeras chivas que tuvo la población.
Afiliada a la Sociedad Transportadora de San Vicente (hoy Sotrasanvicente y Guatapé La Piedra), cubrió durante décadas múltiples rutas por la región, comunicando a Concepción con San Vicente, Alejandría, Medellín y Barbosa, además de prestar servicio a numerosas veredas como San Pedro Peñol, San Juan Alto, La Cejita, Barroblanco y La Sonadora. En una época en la que las vías eran difíciles y el transporte escaso, fue mucho más que un vehículo: transportó pasajeros, carga, encomiendas y contribuyó al desarrollo económico y social del municipio.
Durante su extensa trayectoria, esta escalera no siempre llevó el mismo nombre. Además de ser recordado como El Cordobés, también fue conocido como El Bucanero y, finalmente, como La Sensación, nombre con el que salió de Concepción en 2017.
En 2017 dejó definitivamente el municipio al ser vendida a Santa Fe de Antioquia. Poco tiempo después pasó al municipio de Sabanalarga, donde continuó trabajando durante cerca de dos años. Lamentablemente, mientras cubría una ruta de carga desde la Central Mayorista hacia ese municipio, sufrió un grave accidente a la altura de San Jerónimo que ocasionó su pérdida total, poniendo fin a la existencia de este carro.
Sin embargo, la historia de este vehículo no terminó allí. Hace algunos meses, una escalera de Santa Fe de Antioquia comenzó a portar nuevamente sus placas, las mismas que durante décadas la identificaron y aunque no se trata del vehículo original, este hecho ha permitido revivir, de alguna manera, la memoria de esta escalera y continuar con la historia de este icono del transporte de Concepción.
La imagen que hoy compartimos, tomada a finales de la década de 1980, muestra a El Cordobés luciendo la impecable presentación que lo distinguió durante buena parte de su historia, cuando ya era considerada una de las escaleras más representativas de Concepción.

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