07/04/2026
No sé de dónde viene.
Y tampoco sé a dónde va.
No conozco su rostro,
ni siquiera su nombre…
pero hay algo que sí sé:
su forma de trabajar habla por él.
Habla de esfuerzo.
Habla de tiempo.
Habla de una vida que no ha sido fácil.
Hoy lo retrato en blanco y negro,
no por estética…
sino por respeto.
Respeto por sus manos.
Por sus pasos lentos pero firmes.
Por su decisión de seguir adelante,
incluso cuando el cuerpo ya pide descanso.
Es un adulto mayor…
y aún así, sigue trabajando.
Sigue recorriendo calles,
sigue ofreciendo lo que vende,
sigue resistiendo.
En una ciudad fría,
que muchas veces no mira,
que muchas veces no entiende,
todo lo que cargan sobre sus hombros.
Esta fotografía nace en Popayán,
en escala de grises…
para contar una historia sin distracciones.
Una historia cruda.
Una historia real.
Una historia que duele.
Porque a veces…
lo más humano
es lo que más ignoramos.