16/08/2026
Cada punto de luz que vemos en una noche despejada no es solo una estrella; es un sol, con mundos orbitando a su alrededor, quizás con océanos, montañas y cielos propios. Lo que contemplamos en la Vía Láctea es solo una fracción del infinito, un recordatorio de que el universo tiene miles de millones de años, mientras que nuestra existencia es apenas un instante fugaz. Somos una mota de polvo suspendida en el inmenso océano del espacio y el tiempo, pero aun así, desde esta pequeñez, hemos aprendido a mirar hacia arriba y a preguntarnos por nuestro origen. 🌌.