09/09/2026
Imagina que el dueño de la cafetería se rindiera solo porque todo el mundo tiene café en su casa. Suena absurdo, ¿verdad?
Pues eso es exactamente lo que haces cada vez que frenas tus ideas diciendo: «es que ya hay mucha gente haciendo lo mismo», «el mercado está saturado» o «a nadie le va a importar lo mío».
La gente no va a una cafetería por el grano molido y el agua caliente; va por la experiencia, por la atención, por cómo los hacen sentir y por quién lo sirve. Contigo pasa exactamente igual. Nadie compra solo un producto o un servicio, compran TU forma de hacerlo.