25/07/2026
Las cimarronas y las mascaradas no son un capricho ni una moda pasajera. Son patrimonio vivo, una expresión que ha acompañado nuestras fiestas, nuestros barrios y nuestra forma de celebrar desde hace décadas. Limitar estos espacios es debilitar una parte de lo que somos como pueblo.
Defender las cimarronas y las mascaradas no es aferrarse al pasado; es garantizar que las futuras generaciones también puedan crecer escuchando sus melodías, corriendo detrás de los payasos y sintiendo el orgullo de pertenecer a un pueblo que honra su historia.
Comisión Domingueña de Mascaradas y Alboradas