14/01/2025
La Diablada Pillareña es una explosión de vida, cultura y tradición que ningún lente fotográfico podría capturar por completo. Desde el momento en que el eco de los tambores se mezcla con las risas y gritos del público, sabes que estás presenciando algo único, un ritual que ha desafiado al tiempo y mantiene viva la esencia de los pueblos andinos.
Las máscaras de diablos, con sus colores vibrantes y detalles alucinantes, cuentan historias en cada pincelada. No son solo disfraces; son la herencia de generaciones que han encontrado en este carnaval una forma de rebelarse contra lo impuesto y honrar su identidad. Mi cámara sigue los movimientos de los danzantes, cuyos pasos, cargados de energía y simbolismo, dibujan una coreografía que conecta lo humano con lo divino.
El aroma de la comida tradicional, el ruido de las maracas y las risas de los niños que corretean entre la multitud, te hacen sentir parte de algo más grande, algo profundamente ecuatoriano. Cada foto que tomo es un intento de inmortalizar no solo la alegría de la fiesta, sino la fuerza de un pueblo que celebra sus raíces con orgullo. La Diablada Pillareña no es solo una fiesta, ¡es un grito de identidad!