14/02/2026
El amor como una de las fuerzas primordiales del universo no nació para ser justo, ni para ser bueno. Nació para moverlo todo.
Ese amor tenía nombre: Eros.
Como entidad divina, Eros decidía, de forma brutal y casi caprichosa, quién amaba y quién jamás sería amado.
Por ellas simples mortales se juraron la eternidad, se fundaron ciudades, se encendieron guerras y se cometieron sacrificios en nombre de algo que nadie podía controlar.
Hasta que un día, el amor para Eros Se convirtió en cuerpo, con rostro y voz de mortal.
Eros se enamoró.
Y por primera vez, no lanzó una flecha.
La recibió.
Y cuando esa vida terminó, el amor se transformó en un luto más eterno que su propia existencia
Desde entonces, Eros vive moviendo el universo atravesado por aquello que siempre usó para unir.
Una flecha clavada en el corazón,
no como castigo, sino como memoria.
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Styling, vestuario y maquillaje: .of.andy
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