01/01/2026
El Testamento de Pesillo: ¡Justicia, Verso y Ceniza!
En esta noche me despido con mi último aliento, dejando mi memoria y mi pensamiento.
Cómo olvidar el bosque de la discordia,
donde el provecho no tiene misericordia.
Les dejo una hacha de vidrio para que corten el cuento, porque el beneficio del bosque se lo está llevando el viento.
¡Qué el pinar sea del pueblo y no de una argolla extraña, que el Atuk cuida el monte, pero el hombre lo quiere engaña!
Hablemos de la vía, esa herida en la montaña, que pasó medio año mu**ta, ¡qué desidia!
Se advirtió que el agua venía, se avisó de la inundación, pero a oídos sordos no oye ruegos ni tiene corazón.
Hasta que el río con furia la carretera arrastró, y el pueblo quedó aislado mientras la autoridad durmió.
Les dejo un par de remos y un mapa de la imprudencia, a ver si el próximo invierno usan más la conciencia.
A la Casona de Pesillo, ese monumento a la paciencia (o al olvido),
Invierten como en un sueño, pero nada se ve afuera, parece que la terminan... el día que yo me muera.
Obras a medio talle, paredes que son quimeras, ¡vivan los presupuestos que se vuelven polvaredas!
Ya me voy para la hoguera, con mi música y mi pena, pero antes les dejo un verso que el corazón encadena.
Podría seguir cantando mil errores y malicias, pero el tiempo es un tirano que no admite más noticias.
Como la estrella fugaz que el cielo cruza en un vuelo, así se nos va la vida, pegaditos al suelo.
Recuerda que eres polvo, que el tiempo es un suspiro, que ni el pino ni el dinero nos dan el último respiro.
Memento Mori, hermanos, que la noche nos iguala, la muerte no mira cargos, ni el poncho ni la gala.
Bajo el manto de la luna, somos solo un caminar, ¡disfruten lo que es efímero, que ya me van a quemar!
¡Con alegría les canto, aunque el alma esté en protesta, que en el Pucará de Pesillo, la verdad sea la fiesta!