06/01/2026
Encendió el ci******lo mientras la miraba a los ojos, con la misma paciencia que lo había hecho en la mañana. Tomó 3 bocanadas y lo pasó. Eran los últimos días del verano en Montevideo, pero aún la ciudad ardía.
El taxi estaba apunto de llegar así que decidieron repetir el mismo ritual de cada despedida, el ci******lo y las miradas en silencio, no les había fallado antes.
Solo que esta sería la última vez.
Él tomó su maleta y se acercó a la puerta, mientras ella lo miró desde la ventana y sonreía cerrando un poco los ojos. Él le guiñó el ojo con el mismo acto repetitivo que usaba para salir en las fotos. Cerró la puerta y se escuchó como bajaba por las escaleras, hasta que sus pasos se fueron desvaneciendo.