07/09/2026
Doñana son los caballos, y los caballos son Doñana.
Como sucede en Almonte al comienzo del verano, Hinojos celebró ayer su recogida de las yeguas, el domingo previo a la feria. Yegüerizos y acompañantes se adentran en la marisma para reunir a las yeguas y los potros que viven en libertad por el coto y conducirlos, una vez al año, hasta Hinojos. Allí serán marcados, cuidados y tratados antes de regresar a Doñana, a sus pastos y a su libertad, durante otro año.
Hay algo primitivo y profundamente humano en este encuentro entre el hombre, el caballo y la marisma. Una tradición que forma parte del propio paisaje, como si hubiera estado allí desde siempre, esperando cada año el momento de repetirse.
Y entonces el espectáculo se pone en marcha; caballos, hombres y mujeres avanzando entre los pinos, levantando a su paso el sempiterno polvo de Doñana. La escena se vuelve vibrante en los caminos y, poco después, en las calles de Hinojos, por las que las tropas recorren el pueblo anunciando que la feria está a punto de llegar.
Es también una manera de despedir el verano. Aunque este año el verano se resiste a marcharse y continúa aferrado a esta tierra con uñas y dientes, como si tampoco él quisiera todavía abandonar Doñana.
Comenzamos semana con mucho trabajo y preparativos.