26/06/2022
VIDAS SOSTENIBLES
Este proyecto cuenta las historias de las personas que tomaron la decisión radical de dejar atrás la vida de las grandes ciudades basada en el consumismo en busca de soluciones y espacios más sostenibles. Eligieron una vida más sencilla, en armonía con el ritmo de la naturaleza, renunciando a muchas de las comodidades de la modernidad.
En el sur de Cataluña, en la zona de Tortosa, existe una numerosa comunidad de extranjeros que han adaptado un estilo de vida off-grid. Allí viven una vida tranquila, sin conexión a la red eléctrica, bastante alejados del resto del mundo.
Sin embargo, no se trata de vivir en una comuna hippie. Todos tienen su propio terreno donde viven en sus propios términos. No obstante, la comunidad es una parte muy importante de sus vidas. Organizan regularmente actividades y reuniones conjuntas y se ayudan mutuamente cuando pueden.
He tenido la oportunidad de conocer y documentar tres historias diferentes de tres parejas de esta comunidad que me dejaron entrar en su mundo y compartieron su vida diaria conmigo. La primera pareja son Christine y Martyn, británicos de 70 años que se mudaron a esta parte de Cataluña hace más de 20 años, siendo unos de los pioneros de esta forma de vida. Estaban cansados de la vanidad de la vida ordinaria de la ciudad. Sentían la necesidad de cambiar algo y de aportar su granito de arena al medio ambiente. La segunda pareja son Elli y Franzi, una italiana y una alemana de 30 años, que, tras muchos meses de viajar juntas por el mundo, se instalaron en Berlín donde, queriendo ahorrar algo de dinero, comenzaron a trabajar para corporaciones como Amazon. Sin embargo, se dieron cuenta muy rápidamente de que esto estaba totalmente en desacuerdo con sus valores. Su profunda aversión al sistema capitalista les llevó al sur de Cataluña. La tercera pareja son Mischa y Michael, una holandesa y un británico de 50 años que también están convencidos de que el capitalismo es una trampa y llevan años buscando formas alternativas de vivir. Recientemente, ellos mismos construyeron su nueva casa en Cataluña utilizando materiales 100% naturales (como arcilla, arena y paja) donde viven ahora, felices e independientes.
Aunque cada una de estas tres historias es diferente, todas estas personas comparten valores comunes y una perspectiva profundamente crítica del mundo moderno. Rechazan definitivamente el consumo innecesario y tratan de ser lo más independientes posible del sistema capitalista. Tienen un profundo respeto por la naturaleza. Cultivan sus propios alimentos practicando la permacultura y compran solo los productos más necesarios, que no pueden proporcionar por sí mismos. Intentan reducir al mínimo la producción de residuos, por eso usan baños compostables y devuelven a la tierra todos los desechos orgánicos. Además, son muy conscientes de que estamos en plena crisis climática y si no empezamos a tomar las medidas correctas a nivel mundial, los recursos naturales de la tierra se agotarán y eso nos conducirá a una gran catástrofe.
Aunque hoy en día es prácticamente imposible vivir de una manera completamente independiente del sistema, estas personas son un gran ejemplo de que todavía podemos hacer mucho para proteger el medio ambiente. No se trata de abandonar por completo las tecnologías modernas, sino de usarlas de forma consciente, recordando que nuestro verdadero hogar no son las ciudades de cemento, sino la naturaleza, porque todos venimos de la tierra y a ella volvemos.