20/12/2019
"El hombre se recuperó de la mordida. Fue el perro el que se murió."
Oliver Goldsmith, escritor y médico irlandés.
Me ha llamado la atención ésta frase así que he investigado un poco más. Resulta que, dicho de forma diferente, es la frase final de su poema "Elegía a la muerte de un perro rabioso".
Os lo dejo entero por si os interesa:
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Pobres, ricos, plebeyos, nobleza,
oíd atentos mi triste canción,
que si os causa, por corta, estrañeza,
poco tiempo os tendrá en suspensión.
En Islinghton un hombre vivía,
de quien siempre dijera el lugar,
que la senda del justo seguía,
si a la iglesia lo via encaminar
Entre todos igual repartiera,
sus consuelos, ternura y querer,
y a vestir al desnudo atendiera,
cuando se iba a su ropa a poner.
Había un perro en el mismo poblado,
que doquier hay de perros un mil,
de lineaje confuso y mezclado,
y de raza muy baja, y muy vil.
Hombre y perro se amaban fielmente,
mas el diablo a los dos enredó,
y al mastín, por idea solamente,
le dio rabia, y al hombre mordió.
Los vecinos de asombro al momento,
por las calles se dan a correr,
perdió, juran, el perro el talento,
pues fue un hombre bueno a morder.
Que es de aspecto fatal, peligroso,
la mordida, llegan a decir,
y jurando está el perro rabioso,
también juran va el hombre a morir.
Pero al fin un milagro se obrara,
que a la plebe toda desmintió,
pues la herida del hombre sanara,
y fue el perro solo el que murió.
¡Buen fin de semana!