14/05/2026
Mucho tiempo después de las manifestaciones de diciembre de 1977 por la autonomía andaluza, el consenso político alcanzado entre los partidos reflejado en el Pacto de Antequera para acelerar el proceso autonómico y el referéndum del 28 de Febrero de 1980, donde el pueblo andaluz confirmó su espíritu autonomista y de autogobierno, el cuarto hito histórico llegó el 23 de mayo de 1982 con las primeras elecciones al Parlamento de Andalucía, hace ahora 44 años. No fueron pocas las dificultades que hubieron de superarse hasta tener instituciones propias. En la primera batalla electoral andaluza, los protagonistas de la España de la Transición marcaron con su presencia en actos y mítines la dimensión del momento, el compromiso ilusionante ante nuevos retos. La cámara de Ricardo construyó un registro histórico con fotografías que hoy nos sirven para entrelazar el pasado con el presente en los juegos del tiempo. La fotografía de campaña electoral de Ricardo conserva detenida la misma intensidad en la que fue capturada una imagen que muestra ideología, activismo y libertad. Hay una historia detrás de cada foto. La galería que se muestra aquí condensa la fuerza y el poder de convocatoria de cada uno de sus protagonistas. Aunque ahora nos parecen entrañables algunas situaciones, la observación puede llevarnos a revelar verdades más complejas. Vamos a realizar un peregrinaje. En precampaña electoral, a finales de abril de 1982, el presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, recorrió varios pueblos de la provincia. En Adamuz –ahora de actualidad- fue recibido por el alcalde y calurosamente aclamado por una multitud de personas. Ya en la capital, tras un garbeo por los patios, protagonizó un acto político junto al candidato por Córdoba al Parlamento por UCD, Luis Marín. Ya en mayo, los ucedistas intensificaron su campaña con la presencia de Cecilio Valverde, presidente del Senado, y de una estela de ministros, en la que destacó la aparición de Soledad Becerril, ministra de Cultura. Ambos protagonizaron la sorpresa de disfrutar de la romería al santuario de Linares subidos en coche de caballos para contagiarse del ambiente popular y festivo. La ministra conoció detalles de esta tradición tan cordobesa debajo de una higuera, mientras conversaba con el hermano mayor y era obsequiada con el tradicional huevo duro y la copa de vino. Los andalucistas del PSA, con todo el peso de sus siglas en su mejor época, se presentaron unidos en Córdoba con Pedro Pacheco, Calvo Poyato, Rojas Marcos, José Aumente (número uno), Francisco Martín y Antonio Ortega. Los socialistas, con aires de cambio en el horizonte, se dejaron ver con la presencia de Felipe González y Alfonso Guerra para respaldar al candidato a la presidencia de la Junta, Rafael Escuredo, y al número uno por Córdoba, Manuel Gracia. Dos mítines marcaron la campaña del PSOE, uno en la explanada anexa a la plaza de toros y otro en la plaza de la Corredera, como cierre de campaña. “A la hora de la verdad” era el eslogan elegido. Un par de día antes, Santiago Carrillo y Julio Anguita, cabeza de lista por Córdoba, llenaron la vieja Corredera pidiendo el voto para el PCE. El día de las elecciones, el pueblo cordobés tuvo un comportamiento ejemplar con un 74% de participación en las urnas. Mientras llegaba la hora del escrutinio, Manuel Fraga, su esposa y Antonio Hernández Mancha, candidato a la presidencia autonómica, se animaron a compartir unas copas de vino en la terraza del bar Siena, en la plaza de las Tendillas. Fue la anécdota simpática de la jornada electoral. De todo esto y del triunfo de los socialistas en las urnas dio cuenta el diario CÓRDOBA, con la cabecera en verde, en las tres ediciones que sacó a la calle para informar a sus lectores de los resultados de aquella histórica votación.
Reportaje fotográfico: RICARDO