07/09/2026
Hay algo especial en fotografiar a una pareja antes de que llegue el gran día.
Porque todavía no hay prisas, ni horarios, ni todo lo que está por suceder. Solo están ellos. Su manera de mirarse, de reírse, de acercarse sin darse cuenta.
Y quizá sea eso lo que más me gusta de una preboda: descubrir lo que hay detrás de las fotos bonitas.
Con Dulce y César fue fácil verlo. Hay cariño en los pequeños gestos, confianza en las miradas y una forma muy suya de estar juntos que no necesita adornos.