16/09/2026
𝗖𝘂𝗲́𝗻𝘁𝗮𝗺𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗲𝗿𝗮 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮.
𝗦𝗲𝗿𝗶𝗲 𝗱𝗲 𝗖𝗿𝗼́𝗻𝗶𝗰𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗚𝗿𝗮𝗻𝗮𝗱𝗮.
𝗖𝗮𝘀𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗧𝗶𝗿𝗼𝘀. 𝟮𝟯𝟮
𝗥𝗲𝗹𝗮𝘁𝗼 𝘆𝗮 𝗽𝘂𝗯𝗹𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝗽𝗮𝘀𝗮𝗱𝗼 𝟲 𝗱𝗲 𝗷𝘂𝗻𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝟮𝟬𝟮𝟰.
Quizás sea este edificio el que nos falta de esta zona llena de nobles casas solariegas y palacios, y se encuentra justo al lado de la Casa del Padre Suarez. En la calle Pavaneras, dando a la ya citada Plaza del Padre Suarez, en lo que puede considerarse la entrada al popular barrio del Realejo.
La Casa de Los Tiros, fue edificada en el siglo XVI, sobre los restos de la mezquita Ibn Gimara, que se transformó en iglesia bajo la advocación de Santa Escolástica, que se derriba en 1526.
Debe su nombre a las piezas de artillería que hay todavía, en sus almenas superiores, cuando vayáis a verlo, fijaros bien unos pequeños cañones sobresalen de la fachada.
El solar y casas donde se encuentra tenemos noticias que en el siglo XVI son del obispo de Lugo, y en 1510 se los vende a Juan de Gamboa Martín, y este unos años despues en 1526, se la vende a Gil Vázquez de Rengifo, Comendador de Montiel, y es el que se encarga de levantar este palacio como residencia familiar.
La Casa de los Tiros, y el Palacio del Generalife han estado unidos durante unos cientos de años, y aunque resulta algo complicado, voy a intentar desenmarañar este curioso y centenario entramado.
Cuando los Reyes Católicos toman la ciudad de Granada, junto con los Palacios de la Alhambra y el del Generalife, establecen unos alcaides para cada uno de estos palacios, para la Alhambra, el conocido Conde de Tendilla, y Marques de Mondéjar, y para el Generalife, nombran a otro, que estaba subordinado al de la Alhambra, y a la Capitanía General de Granada.
Hay dos alcaides primeros del Generalife, que no he conseguido sus nombres, si el del tercero, que es precisamente el tal Gil Vázquez, y su función era la de gestionar los palacios y terrenos como las huertas, como finca de recreo de la Familia Real. Este cargo sería de padres a hijos.
Como quiera que el tal Gil Vázquez no tiene descendencia masculina, solo una hija María Vázquez, que casa con un descendiente directo de la familia real nazarita, con un nieto de Pedro Granada Venegas, (Cidi Hyaya, príncipe nazarita) ya convertido al cristianismo antes incluso de la toma de la ciudad, y estuvo al lado de los reyes en toda la contienda, por lo que recibe el titulo de Señor de Campotejar.
La relación que tienen la Casa de los Tiros con el Generalife, es que despues de un largo proceso judicial, conocido como el Pleito del Generalife, que espero poder detallaros en un próximo relato, tanto un bien como el otro, son entregados en 1921, al patrimonio del estado, por los descendientes de aquellos señores de Campotejar, que en el transcurrir del tiempo, adquieren el Marquesado de Campotejar.
En la Casa de los Tiros residen los administradores, nombrados por los Granada Venegas, y es donde lleva a cabo tan ingente tarea, no solo del Generalife, sino de otras posesiones, como los terrenos de los entonces cortijos de Campotejar, Dehesas Viejas, y Alfarnate, incluyendo el de Jayena, donde movía miles de colonos y agricultores. El último administrador, debido a las presiones de todo tipo, llega a suicidarse en la propia casa, mas detalles en su relato.
La Marquesa de Campotejar, la italiana, si en el relato del Pleito, lo detallare mejor y mas extenso, Matilde Giuistiniani y Giuistiniani, entrega en infames condiciones el Palacio del Generalife, y la Casa de los Tiros, con la condición que esta fuera dedicada a museo, como casa de cultura. Esto sucede en el año 1921.
Sera el alcalde Antonio Gallego Burin el que cumpla el deseo y condiciones de la marquesa, y acondiciona el edificio para el uso que se pretendía, comenzando en 1928, y siendo inaugurado el 1 de noviembre de 1929.
El resto de información acerca de su arquitectura, fachada, y contenido lo teneis en Míster Google, pero me ha parecido mas interesante, contaros esta conexión, para muchos, desconocida entre este edificio singular, y nuestro Generalife.
Os subo fotos, donde os hago alguna reseña sobre las mismas.
Con esta crónica, debemos dar por concluida el entorno de la Plaza del Padre Suarez, y mientras tanto os he contado como era Granada.