21/02/2026
Ante la fuerza del agua y el silencio de la niebla, uno entiende que no todo depende de nosotros. Hay caminos que se abren, caídas que nos transforman y corrientes que nos empujan justo hacia donde debemos estar.
Dios no siempre calma la tormenta; a veces nos fortalece para atravesarla. Y cuando miras con atención, descubres que Su presencia está en cada detalle de la creación.