28/08/2022
Un bache del todo incluido en el mismo solar (Cámara Municipal de Oporto).
Como habéis leído estos últimos días, me he alojado en el Hotel da Música en Oporto.
Lo primero, no está muy céntrico.
Ubicado en un anterior mercado construido en 1952. Supongo, que en esa época, fue un edificio innovador.
Hoy en día es un trampantojo urbanístico en toda regla!
El Ayuntamiento de Oporto, puede aplaudirse con las orejas de Dumbo. Ha conseguido un cajón de sastre o un totum revolutum en el mismo contenedor.
Este edificio ha pasado a ser un “quiero y no puedo”. De cara al/la ciudadano/a aúna varios servicios en un mismo solar. Ha recuperado un antiguo mercado. Y ofrece alojamiento, tiendas y puestos para degustar gran variedad de alimentos.
Así, a primera vista, se lo compramos. Pero cuando te alojas en el ínclito Hotel da Música, empiezan los baches. Uno detrás de otro.
Para entrar o salir con tu maleta, tienes que avisar al personal del establecimiento para que te ayude a subir o bajar tu equipaje. Hay un despropósito de escaleras (que tienen que mantener así porque el famoso ayuntamiento, no deja poner ascensor, ni silla mecánica para subir o bajar.
Las personas con movilidad reducida como entran y salen?? Ah, misterio!!
Después, te tragas el trajín del ínclito mercado casi todo incluido. Escuchas el ruido del devenir hostelero.
En cuanto al diseño, el arquitecto y amiguetes se quedaron a gusto. Pero este pseudobarco anclado en la zona de Bom Sucesso, resulta muy forzado. Los pasillos recuerdan a un crucero de quinta regional. El ruido al cerrar la puerta de tu habitación suena a viejo camarote.
Si quieres ver algo fallido, vente para acá!!