Desde el primer momento en que llegué a Madrid algo en mí, en mi persona, cambió de inmediato. La grandiosidad de la arquitectura, desde la de otros tiempos a la actual, que te impresiona desde el preciso instante en que levantas la vista del ras del suelo. Esa Gran Vía, con su ir y venir frenético de gente: gente sencilla, gente diferente, gente bonita, gente fea..pero principalmente gente que no
repara, que no juzga a quien es diferente o quiere ser original. Los olores: a jamón, calamares, patatas bravas, pimiento y mil otras delicias que hacen de la gastronomía española una grande sin igual. La Puerta del Sol, en constante cambio de colores y formas y siempre caracterizada por la masa humana que hace de esta plaza uno de los lugares icónicos de esta ciudad. La Plaza Mayor y sus bellos edificios adornados con arcos y pinturas de otros tiempos, pero también adornada de vida, con turistas, grupos de amigos, familias, disfrutando y haciendo vida social, en forma de copeo o tapeo, como si fuese un ritual necesario, en las muchas terrazas estratégicamente colocadas para que todos puedan observar a quien se pasea por este lugar intemporal, y que nos enriquece como las personas que somos o desearíamos ser. El Parque del Retiro, muestra de otros tiempos, con su Palacio de Cristal y su estanque inmenso, entre otras obras de arquitectura y escultura, que parece que casi nos obliguen a pasar por allí siempre que es posible, sin necesidad de excusas y sin cansarnos nunca de ellas. Podría mencionar mil y una razones que nos hacen enamorarnos rápidamente de Madrid. Podría hasta inventar, ya que esta ciudad nos permite apelar a nuestra imaginación. Es más fácil enamorarnos de Madrid que de un hombre o una mujer, pues tiene todo lo que deseamos: tiene curvas, ritmo corporal, está siempre a la moda, es atractiva..pero sobre todo es humana, amable y sensible..Por todo esto y mucho más.. Te quiero Madrid. Creio que apaixonarmo-nos de Madrid, é mais fácil que outra coisa qualquer. No primeiro momento em que cheguei a Madrid, a minha condição como pessoa mudou imediatamente. A grandiosidade da arquitectura de outros tempos e até a actual. A Gran Via num vai e vem frenetico de gente comum, gente diferente, gente bonita, gente feia, mas principalmente de gente que não repara em quem é diferente ou quer ser original. Os aromas a jamon,calamar, batatas bravas, pimento e mil outras delicias, que fazem da gastronomía española, uma sem igual. A praça da Porta do Sol em constante mudança de cores e formas, caracterizada pela massa humana, que faz desta um dos lugares icónicos desta cidade. A Plaza Mayor e seus belos edificios adornados com arcos e pinturas de outros tempos, mas também de vida, com turistas, grupos de amigos ou em familia, usufruindo e sociabilizando em forma de copeo ou tapeo,como se fosse um ritual necessário, nas dezenas de esplanadas estratégicamente colocadas, para que todos possam observar quem se passeia por este lugar intemporal e que nos enriquece como pessoas que somos ou desejamos ser. O Parque do Retiro, sinais de outros tempos, abençoado com o palacio de cristal, refrescado com um lago imenso, entre outras obras de arquitectura e escultura, os quais quase nos obrigam a pasar por ali, sempre que possivel e sem nos deixar cansados. Poderia mencionar dezenas de coisas que nos fazem rápidamente apaixonar por Madrid, poderia até inventar com legitimidade, já que esta cidade nos permite apelar á nossa imaginação.
É mais fácil apaixonarmo-nos por Madrid, que por um homem ou mulher, pois ela tem tudo o que desejamos. Tem curvas, ritmo corporal está sempre na moda, é apelativa, mas principalmente é humana, gentil e sensivel até. Por isso e muito mais…
Te quiero Madrid. Madrid, 20 de Maio de 2016
Agostinho Russo