06/09/2026
Te amo, paisito hermoso, vibrante, caluroso, húmedo. Lleno de esperanza, de rabia, de dolor, de risa, de fuerza.
De mujeres de corazón colosal, de hombres que te dicen “mi reina”, de ojitos picarones y sonrisas con muchos dientes. Todos quieren contarte su historia, y a todas me honra escuchar.
Del vecino que te conoce todas las mañas y de las casas que tienen mil más. Del internet que no deja trabajar, del carro que se espicha. De la salsa también.
Del sudor con olor a perfume. Del dominó con pasión violenta. De la gentileza del que siempre quiere ayudar, aunque no tenga mucho que dar.
Qué rico ser de acá y bañarme en tus aguas. Qué rica mi comunidad, mi gente, mi familia. Qué rico el abrazo largo, el reencuentro, las reconciliaciones.
Nunca olvidemos que somos todo lo bueno, todo lo sabrosito, todo lo generoso. Que también somos la risa en medio de la rabia, la mano que aparece cuando hace falta, el “mi reina”, el “pasa, siéntate”, el “¿ya comiste?”.
Lo fino también.
Qué rico ser de acá.
Trabajito sobre economía y esperanza para NZZ con la tinta de Alexander Busch