22/02/2026
📷 Fui a Zeneta a fotografiar a Los Cherros.
Personajes cubiertos con viejos sacos, cencerros y la cara pintada de azulete recorren las calles durante el carnaval. Son provocadores, ruidosos, juguetones, ebrios. Asustan, incomodan, tiznan de azul a quien se cruza en su camino. Parte del rito, parte del juego. El azulete, que hoy es seña de identidad, nació casi como una solución: cuando ya no se permitió salir con la cara tapada, decidieron pintársela. Tradición que se adapta y que resiste firme.
Cada vez tengo más claro que lo que más me fascina de la fotografía es documentar, contar historias desde dentro, poder acercarme, entender, vivirlo. No mirar desde fuera, sino desde el corazón de lo que ocurre, porque ahí está el verdadero privilegio:
ganarte la confianza, entrar sin invadir y dejar que todo suceda con naturalidad, sin interferir, casi siendo transparente. Gracias, familia Tovar...
Zeneta, pedanía de huerta. Carnaval popular. Tradición viva. Y sí, en tiempos de carnavales clónicos y disfraces del chino esto es maravilloso...