08/09/2026
Le doy muchas vueltas a esto; tenemos miles de fotografías y, aun así, hay etapas, momentos que se nos escapan.
Cumpleaños, meriendas, viajes, baños, abrazos, días corrientes, algo que nos llama la atención, o no... Simplemente porque está…
Hacemos fotos de todo. Pero una imagen puede guardar una escena sin conservar necesariamente lo que sentimos al vivirla.
Por eso, cuando fotografío a una familia, no pienso solo en hacer imágenes bonitas.
Pienso en ese gesto que hoy parece pequeño y dentro de unos años será enorme. En una manera de abrazarse. En cómo todavía cabía esa mano dentro de la tuya. En una edad que parecía que iba a durar mucho más... y pasó volando.
No necesito que todo sea perfecto, porque ¿qué es lo perfecto? Necesito que haya algo verdadero a lo que poder volver.
Porque hacer muchas fotografías no garantiza construir memoria. A veces bastan unas pocas que, cuando pase el tiempo, todavía sepan devolvernos un pedacito de lo que fuimos.
Si hay una etapa de vuestra familia, de ti, que quieres conservar así, escríbeme y cuéntame cuál.