12/04/2026
La composición es íntima hasta lo esencial: los rostros inclinados, los ojos cerrados, la respiración compartida como único lenguaje. La luz, suave y sin estridencias, no ilumina tanto como acaricia, dibujando volúmenes que parecen suspendidos fuera del tiempo. El blanco y negro elimina cualquier distracción para quedarse únicamente con lo que importa: la tensión delicada entre dos cuerpos que se reconocen.
•