14/12/2023
Paseo en soledad
Paseando por el campo con mi perra, aprecio que la soledad es la forja del alma. La soledad es la que hace contarnos con nosotros mismos y ver nuestros miedos y nuestros temores y nuestras angustias. Y si la soledad la apreciamos, y disfrutamos de ella, sentimos como el universo llena nuestro corazón y llena nuestra alma y empezamos a encontrar un poco de paz. Pero hay que saber estar solo. Yo muchas veces me ha gustado viajar solo y estar en soledad, pero siempre añoro que de golpe al estar en el campo, cruzar un camino y encontrarte con una sonrisa que enamore tu vida.
Pero siempre han sido sueños. Porque cuando me ha ocurrido y he encontrado esa sonrisa, no me sonreía a mí, sonreía a su soledad. Y pasó al lado mío como si yo fuera invisible y no existiera, aunque hubiéramos entrecruzado palabras, aunque hubiéramos compartido una copa de vino, un trozo de pan, un poco de queso.
Pero al final la gente que admiro es la que es capaz de vivir completamente bien, totalmente sola... y envidio. La soledad genera un estado de ánimo curioso, donde sabes que si eres capaz de llevarla … te da la libertad.
La libertad de cuando llegas a una encrucijada, coger el camino que te apetezca, sin miedo a equivocarte. Porque no te puedes equivocar contigo mismo. Y si hay que desandar el camino, se desanda y se vuelve a coger el que en su momento no te pareció tan bueno. Y de golpe en ese viaje, siempre hay un destino. El destino puede ser llegar a un sitio aún más solitario o puede ser llegar a un hogar que te acoja en invierno con su chimenea, o en verano con su balsa de agua fresca, donde poder refrescar tus pies cansados. Y por la general, esa soledad se lleva mejor en el campo que en la ciudad. Porque en la ciudad es una soledad compartida, compartida con miles de seres que pululan alrededor tuyo. Que parece que vas haciendo amistades, y al final solo son sombras que se cruzan con tu sombra. Realmente, estoy en una época de mi vida que ya se acorta. Y la sensación es extraña. Sobre todo, lo que te preocupa es el tiempo que vas a estar aún en forma para hacer cosas y que tu mente va a estar en su sitio y no se va a volver loca. Olvidadiza.
Al final, siempre tenemos extraños miedos. Bueno, estas son reflexiones aquí desde Collserola, desde el parque de la Oreneta, viendo la horrorosa torre de comunicaciones de Foster encima de la montaña. Recuerdo esa montaña cuando solo estaba el Tibidabo, con el templo, no muy bonito pero conjuntado. Bueno, también tenía detrás una antena horrorosa, pero tenía una estética determinada.
Y ahora, ese mamotreto ahí con cables, pseudo moderno, rompe la estética de la sierra. Era más bonita cuando solo se veían las casas modernistas, el observatorio astronómico y arriba el parque de atracciones antiguo, el Tibidabo, con su pequeña noria, su atalaya y sus risas. Bueno, vamos a bajar a la ciudad. Salimos ya del parque. Entro ya en la zona urbana. Y espero, espero que esta soledad me llene el alma.