15/04/2025
En plena Semana Santa comparto las fotografías que Bruno Barbey hizo de nuestras procesiones en Córdoba en 1986 para la agencia , desde el asombro, el respeto y la distancia justa.
Lo más interesante es cómo su mirada no se detiene en la procesión, sino en sus márgenes, en esa segunda capa de realidad donde se revela lo invisible: lo que no se ve, lo que no es fotografiable, lo que ocurre en silencio y, sin embargo, define la esencia del rito.
Barbey eligió el color como lenguaje, lejos del dramatismo habitual del blanco y negro, con composiciones ricas en matices, donde luces y sombras modelan la escena y la saturación funciona como punto de luz. Ese juego de contrastes es parte esencial de su estilo.
En medio del ruido visual de hoy, su trabajo nos devuelve el valor de observar lo sutil, lo callado, lo que permanece. Me recuerda a Cristina García Rodero, que también se detiene en lo que ocurre antes y después de lo que todo el mundo quiere ver.